Había, al fin, conseguido un nuevo trabajo como guardián en un colegio, no me pagaban mucho, sin embargo me alcanzaba para cubrir mis necesidades básicas y al menos me mantenía entretenido sin estar pensando en mis decepciones románticas, y pensé que lograría estar a flote de la fortísima marejada que asoló mi vida, sin embargo no me esperaba el golpe más rudo de todos: Fátima. Soy honesto, yo estaba muy enamorado de Fátima, aún más que las otras chicas que pusieron mi vida patas arriba. Ella me gustaba demasiado y estaba dichoso de que Fátima me aceptara tal como era yo. Había fabricado incluso una vida al lado de ella, a diferencia de Nancy, Carolina, Doris o Daniela que asumía las cosas como simples relaciones pasajeras, diversiones calientes, incluso, que al final de cuentas, no resul

