Esa mañana del domingo, cuando desayunaba tranquilamente, vi en la mochila de Lisseth una revista que me llamó la atención. Papá y mamá habían salido de compras y ella dormía apaciblemente, en su cuarto. Yo descanso los fines de semana, a menos que Marifé u otro compañero desee cambiar de turno. Eso me ha pasado muchas veces. Lahura, que hace políticas, suele pedirme para intercambiar descansos. -Tengo un plancito, Roxy-, me dice él guiñando el ojo. Yo chupo mi boca, me hago la difícil, pero igual acepto. También suelo intercambiar descansos con Marcia Apaza, la chica que hace deportes. -Tengo una reunión familiar-, es su escusa de siempre. La verdad es que sale a escondidas con su novio, el redactor estrella de La Primicia, y cuando coinciden los domingos, entro a la cancha en su reempl

