Perú es un país muy expuesto a las calamidades naturales. Y uno de los principales azotes que solemos sufrir en mi país, son los huaicos, aludes de tierra, barro y piedra, que ocurren en los días de verano, que son, además de fortísimo calor, también de lluvias intensas en las partes altas, en los cerros. Tal es la lluvia que se acumula en las cimas, que se embalsa y al sobrepasar los límites, se rebalsa y ese cúmulo de agua y barro, se precipita ladera abajo, arrasando pueblos enteros, ocasionando incluso numerosas muertes. Entre febrero y marzo ocurren, con frecuencia, estos huaicos. Y esa vez me tocó padecerlos en carne propia. Yo estaba copiando una información importante de un terremoto en Turquía, que había ocasionado, también, muchísimos muertos, cuando Galarreta me gritó desde su

