Cuando salí a la fría calle, me encontré con Liam, Ram, Rocío y Kevin allí de pie frente al bar. Pude ver rápidamente como Ram colocaba una chaqueta encima Rocío. Miré a Kevin y le sonreí, esperando una sonrisa de vuelta. Pero lo que conseguí fue una horrible mirada fulminante. -¿Estás, acaso, malditamente loca? -Chilló Kevin, cuando estuve de pie frente a él. Seguramente mi mirada de desconcierto era todo un poema. -¿Disculpa? -Pregunté, sarcásticamente. Kevin lanzó una risa irónica. -¿Cómo pudiste venir hasta acá sola? ¡Este lugar es muy peligroso! ¡Pudo haberte pasado algo! Esperaba un simple y maldito gracias. Me crucé de brazos. -Tú me dijiste que querías que viniera contigo. Y aquí estoy. -Kevin se revolvió el cabello. Parecía algo trastornado y no le veía la razón. -Pero era

