Gritos de motivacon, gemidos de dolor y agonía se hacían soñar, el retumbar de las olas ondeada brisa marina con cada una, la arena se deslizába con cada movimiento y poco a poco se comenzaba a teñir de sangre. - ¡Basta, dénse por vencidas si continúan morirán! - alzo la voz la capitana. Estáticas se detuvieron las qué cuatro qué aun quedaban de pie. dejaron caer sus armas ala arena y levantaron sus manos en rendición. fueron capturadas y llevadas con el resto. Por otro lado Yaoci ya tenía un recuento y las cosas no eran muy favorables los esclavos todos eran muy similares su piel de ébano, altos y fornidos aunque un poco delgados su cabello crespo y esponjado caso como las nubes. -Princesa usted dijo que habría infecciones pero me temo qué talvez esto es mucho peor de lo que imagina

