La brisa de el viento era fría solo se escuchaban las pisadas en la arena, retubaba el oleaje al romper las olas, el llevar todo nuestro equipo en color n***o nos camufajeaba de los vigias qué estaban en lo alto del mástil. La madera de los navíos crujía con el movimiento de la marea, ya en posición trepamos con las serbatanas preparadas la primera en caer fue la vigía, el sedante no tardaba en hacer efecto así que no sería problema, había guardias haciendo recorridos en proa y popa, otras más charlaban, algunas limpiaban. Los objetivos fueron las que estaban solas o más apartadas, de dos o tres nos cordinabamos para sedar a las qué se encontraban cerca o en pequeños grupos, en característico ruido qué hace el metal al chocar en el navío cercano nos hizo saber que habíamos sido descubi

