los planes marchaban muy bien teniendo en cuenta la abundancia de nuestro ejército y las fracciones de este, se planteó una zona de cuarentena con una capacidad de 1,500 a 2,000 personas donde estarían los españoles tras su llegada cerca de la costa, se llevarían suministros para tratar de curar a los que se pudiera y asear a los invasores, las infecciones fueron su aliado más fuerte. Con las consejeras de guerra coordinábamos los grupos de quienes irían a la costa y quienes se quedarían, aunque todo se coordinaría el primer golpe seria la distancia caminada pues es de cuatro días y medio es ventaja para nosotras, pero también puede que alguno logre escapar, por eso habrá vigilancias de día y noche por dentro y fuera de la ciudad, las guerreras rapadas y otomí se turnaran para las vigila

