Recto hacia adelante, caminamos los tres. A medida que voy dejando tierra atrás, pienso en mis amigos del otro lado, ¿habrán corrido con la misma suerte nuestra? Llegamos a un apartado nos giramos de espalda e instantáneamente Juan y yo volteamos para vernos. −¡Es este el sitio dónde empezamos! –anuncia Juan con voz aterrada. −¿Qué hicimos mal? –pregunto. −Quizás es aquí donde debíamos llegar. Con mi madre nada es como se espera –exclama el joven pez. −Ya lo hemos comprobado por nosotros mismos –asegura Juan. −Entonces, ¿Qué hacemos? ¿Esperar por los demás? –pregunto. −Elena, creo que debemos seguir. Tu madre nos espera. Falta poco para que se ponga el sol. Llevamos mucho tiempo aquí abajo y por mis cálculos, la luna llena debe ser hoy. −Tu amigo tiene razón. Además si se llegan a

