Entro por el agujero de la cueva. Aunque estoy aturdida por todo lo que pasó, por lo que acabo de descubrir y por lo incierto del futuro cercano, intento mantenerme firme y seguir adelante. No tengo un plan, tampoco poderes que me respalden, solo tengo un propósito y ganas de conseguirlo. Me arrastro por la cueva hasta que ya no queda más suelo. Respiro hondo. Llegó el momento de salir a la superficie. Asomo mi cabeza por el espacio en expansión. Desde donde estoy puedo observar a mi madre. Permanece enjaulada como un ave de exhibición. Con sigilo me salgo de la cueva. Me coloco a un lado de la habitación. ¿Cómo llegaré a allá arriba? Y cuando lo haga, ¿cómo logro abrir la jaula para que salga? Repaso en mi mente las posibles soluciones a mi conflicto. Escucho unos pasos. Acompaña

