Salgo del sueño y mi mente aún está confusa, cuando soy consciente de un brazo me restringe el movimiento. Miro a un lado para encontrarme con el rostro de Constantine. Este duerme plácidamente mientras su brazo descansa sobre mí y respira profundo. Cuando me fui a la cama, luego de una silenciosa cena en la que Circe, el padre de Con, no dejaba de lanzarme miradas serias. Cuando la cena termino, deje el salón con Greta con la excusa de que estaba cansada por el viaje. No había rastro de Constantine y supuse que tomaría el sofá como le hice saber más temprano. No esperaba encontrarlo junto a mí, con el torso desnudo, pantalones de pijama y restringiéndome el movimiento. Cabreada por su desfachatez, pienso en empujarlo o algo. Pero me decido por algo más. Con diversión y ahogando un

