Escuchar a mi hija lanzar un chillido de felicidad mientras juega en el agua es una de las experiencias que nunca olvidaré de este viaje. Estoy bajo una sombrilla mientras Con intenta mostrarle lo divertido que puede ser estar en el mar. Anoche luego de nuestro pequeño encuentro no pude volver a conciliar el sueño y por un momento quise salir corriendo de aquí. El hecho de que Con me besara y me hiciera sentir algo, me aterroriza. No debería sentir más que indiferencia. Esta mañana nos sorprendió informándonos que iríamos a la playa y que había mandado a traer todo lo necesario para que Greta disfrutara. Pero, también es una manera de alejarnos un poco del padre de este. El cual al parecer no es mi fan. —¡Mami! — me enderezo en el camastro donde estoy sentada, mientras ella corre has

