La cara de Con no es de felicidad precisamente la mañana siguiente mientras me miro al espejo de cuerpo completo dentro del vestidor de la habitación principal que he decidió ocupar junto a él. Me estoy terminando de arreglar para mi entrevista en su empresa. Así que opte por un look más serio y llevo un conjunto de pantalón y chaqueta que es de mis mejores adquisiciones hace un año. Se ajusta a mi figura y me da esa seriedad que necesito este día. Detrás de mí, Con pasa y farfulla. Lo ignoro porque no quiero enfrascarme en una discusión con él y su descontento porque trabaje. Satisfecha por mi atuendo, doy un paso atrás. —¿Estás segura de que quieres ir a la entrevista? Pongo los ojos en blanco. —Sí, Con. Si quiero ir —espeto —ahora, voy por Greta para desayunar. Salgo de la habi

