Mark no tarda en desocupar su oficina mientras es escoltado por dos personas de seguridad. Cuando se va. Al fin puedo respirar. Dejando a todos con la boca abierta, Con me toma de la mano y casi de arrastres hasta la oficina que ocupaba Mark hasta hace unos segundos. Tira la puerta. —¿Qué carajos, Evelyn? —¿No me digas que te importa? —mis palabras salen con burla. De dos zancadas está frente a mí y pone los brazos en cada lado encerrándome. —Me importas —susurra —eres jodidamente importante en mi vida y siento haber arruinado todo. —¿En serio? Perdona que lo dude —continuo con mi tono chulesco. —¿Por qué tengo que enterarme por chismes de pasillo que estás siendo tratada de esa manera por ese idiota? —Era lo que querían, que fuera a echarle de cabeza y darles la razón. —¿Dé?

