Eva Mi corazón late a mil por ahora. No puedo llegar hasta el extremo, porque va a llegar el momento que él no me va a permitir tener el control de la situación… Lo que más me preocupa es que pueda llegar el momento en el que él no pueda detenerse. Lo vi saliendo de su oficina bastante inquietado, al parecer la víbora se quedó vestida y alborotada. Bueno, de una u otra manera, no puedo negar que eso me da emoción… que le den un poco de su propia medicina. Volví del baño y me ubiqué cerca de la secretaria, parece que le tiene miedo. —Tardaste mucho en el baño. Afortunadamente el jefe no está porque si no se comería viva de un solo grito. Mucho gusto Eva, soy Elena. —Le di la mano respondiendo su presentación. —¿Es un hombre muy malo? —levanté una de mis cejas. —Malo no es algo que

