Benjamín llego al sitio donde quedo de verse con Deva, era un basurero fuera de la ciudad. Aparco no muy lejos de donde se encontraba su esposa junto a tres hombres. Aunque debía de llegar sola, Deva no era tonta, conocía los juegos sucios de Dante y estaba segura de que le tendrían una trampa. Conocía muy bien al hombre y no era bueno confiarse de él, ni bajar la guardia ni menos llegar desarmada. Pidió a varios de sus hombres buscar asta debajo de las piedras, ni una sola migaja debía quedar sin revisar, cada hueco, cada esquina cada pedazo de chatarra y si era necesario hasta debajo de las cascaras de plátano. No cometería el mismo error de su padre, confiarse de unos asesinos como lo era Dante, además que no conocía quienes más estaban aliados con el que le quito la vida su padre. L

