Durante los siguientes meses, la noticia sobre la captura de Benjamín y de Valentina, comenzó a viajar de rincón a rincón y en todas direcciones calmando el miedo de Isabela. Todos miraban la valentía de la joven, pero desconocían lo rota y temerosa que se encontraba por dentro. Estancada en los capítulos que nunca terminaban. Las mañanas eran más frescas más alegres, las tardes más soleadas y en la noche ya no se sentía la tristeza en los corazones. Lo ocurrido durante ese año no sería fácil de olvidar, sin embargo, la llegada de un bebé cambiaba el viaje. Isabela se despertó con un dolor que recorría desde su vientre y terminaba en la espalda, aunque faltaba una semana para la fecha indicada, él niño quería salir antes. Mientras transcurría la mañana los dolores comenzaron a aumentar

