Las personas que más le importaban a Isabela se encontraban en su casa, después del incidente de la última celebración en la casa de sus abuelos las fiestas no eran las mismas. Todo llego a su fin en ese momento, sus tíos aun hacían las reuniones, pero ella y sus hermanos ya no volvieron a ir. Compañeras de su trabajo pasaron a conocer al pequeño recién nacido. Dejaron obsequios y se marcharon. Isabela debía de descansar, aunque su familia quisiera estar celebrando todos entendían que Dariel como la madre necesitaban tiempo para recuperarse. —Pasaremos en unos días cuando te sientas mejor. —Le dijo Pablo entregándole a Dariel. — Valeria quería venir, pero le dije que éramos mucho. —Es muy amable, dile que aquí estaremos. —Se despidió de su hermano, así como de toda su familia. —Pensé

