Dante se recostó junto a su hijo Dariel, con una de sus manos acaricio la pequeña manita, la cual estaba entrelazada con la de su madre, acaricio ambas manos con su dedo índice trazando círculos. Tenía miedo al ver lo indefenso, lo frágil, lo delicado que se miraba el pequeño, una sensación de preocupación creció dentro de él, aquella que le decía que no sería capaz de cuidarlo y esa sensación no le gustaba para nada, quería sentirse fuerte, pero ver a Isa y a su hijo se volvió en un simple mortal con miedos y preocupaciones, con dudas e inseguridades. Estaba ansioso por tomarlo entre sus manos, puesto que había esperado ese momento desde que se enteró que Isa estaba embarazada, más que ansioso se encontraba anhelante. Durante el camino pensaba, imaginaba su carita, estaba seguro de que

