Se encontraba en una oscuridad tenebrosa, en un lugar frio y húmedo. Las voces que escucho anteriormente desaparecieron por completo, por más que tratara de levantarse y ponerse de pie su cuerpo no obedecía. “Tengo frio”. Pensó que aquellas palabras salieron de su boca, pero estaba equivocado. Cada palabra se escuchaba en su pensamiento golpeando en su cabeza con fuerza. Lo último que recordaba era la conversación con su primo, la discusión antes de perder el conocimiento y todos los sentidos. Busco en sus recuerdos, en lo mas profundo de ellos, algún indicio de que fue lo que paso. Dentro de sus recuerdos se encontraba aquella joven de piel trigueña, con sus curvas y ese olor a canela. La mirada de la chica atravesando su pecho y su mundo entero, la sonrisa de ella cayendo cómo un re

