No era un sueño, estaba completamente muy despierta y estaba seguro de ello. Lo había soñado en muchas ocasiones, lo había sentido tan real, pero sin duda él estaba frente a ella. Soñaba tanto con ello todos los días, que ya sabía distinguir la realidad de los sueños. Lo que su cuerpo estaba experimentando era la prueba de que se encontraba despierta, una parte de ella quería correr y enredarse en su cuerpo, la que se había enamorado de él, la parte que lo extrañaba, la que pedía todos los días estar a su lado, esa que se arriesgaba para estar con él. Esa parte que pedía por sus caricias, que gritaba por sus besos y que susurraba su nombre cada noche. Esa parte que encajaba a la perfección entre sus brazos, su pecho y cuello, la parte que se sentía protegida y segura cuando lo tenía ta

