—Señor Adrián, ¿Cómo está? —Bien— respondió con frialdad —Tu y yo hablaremos de esto en casa —Papá… —¡Aquí no!— Masculló Adrián. Después de unos minutos salieron del aeropuerto, en la limusina de la familia Vélez se sentía la tensión. Erika Vélez llevaba la mirada perdida en el paisaje. Cuando ingresaron al pueblo su mirada deparó en la enorme pantalla. La fotografía de Santi con su hermana en brazos apareció ante sus ojos. En cada pantalla de la ciudad, aparecía el hermano más chocho del país. Pablo apretó sus puños y maldijo en sus adentros, el odio hacia Santi volvió aparecer, solo verlo en cada pantalla gigante le irritaba. En la mansión Rúales Santi sonreía con la locura de su amigo, Misael era un hacker y había publicado la imagen en todo el país. —Mi zoo, en serio que es l

