Capítulo treinta y uno: Guerra Brandon Hell El enfrentamiento continúa y lo peor de todo es el hecho de que el estúpido de Amir ni siquiera haga el amago de defenderse. Por esta misma razón no lo soporto en ocasiones como esta, porque pese a que en nuestro grupo no hay nadie sano, su retorcido cerebro no tiene comparación. Yo lo quiero matar, pero si Hakan estuviera presente, puedo apostar a que lo ahogaría en el primer estanque de agua sucia que encontrara. —¡Parad ya los dos! —la doctora se interpone en mi camino, deteniendo mis movimientos, pero no la sonrisa victoriosa del árabe. ¡Maldita sea, cómo le gusta provocarme al muy imbécil!—. Tengo a una mujer inconsciente, probablemente con varios huesos rotos, aquí que necesita ser atendida y si a vosotros no os importa, podéis salir p

