Capitulo 6

3177 Palabras
Esa noche después de pensar que empezaba a enloquecer me dispuse a dirigirme a mi habitación, no paraba de pensar de quien podría ser esa voz que en dos ocasiones había escuchado, era como si fuese una canción que en cada oportunidad que me sentía turbada se pronunciaba inesperadamente, por ello para espabilarme de esa situación decidí leer un poco antes de descansar. Como buena escritora que aún me considero que soy a pesar del problema que presento actualmente, soy una excelente lectora, diría que uno de mis escritores favoritos es Antoine de Saint Exupery, autor de esa mágica y maravillosa historia como lo es "el Principito", obra que de nuevo estaba leyendo. Me sentía tan identificada con el protagonista de esa historia ya que él había dejado de creer en sus dibujos por la opinión de los adultos, semejanza que yo compartía, dado que preciso por los adultos de mi época y su falta de apoyo con mis escritos me propuse dejar de lado la escritura. Sin embargo, gracias al apoyo y aliento que recibí de mi ex esposo para esos momentos, mi brillo, como suelo llamar a mi inspiración y a esa manera en la que la destaco al redactar mis historias, nuevamente había aparecido, conllevando a que debido a eso pudiera culminar esa obra que había dejado inconclusa, la luciérnaga que no podía brillar, misma que a pesar de la demora que tuve y mis miedos al respecto fue un éxito en ventas, asimismo, fue considerada un excelente libro de fantasía para todo tipo de público. Seguido de ella cree mi segunda obra que fue un reflejo de mi misma en vista de mi falta de vocación para ser maestra, oficio que a pesar de llevarlo a cabo de la mejor manera no llena mis expectativas ni tampoco me hace sentir esa dicha que la escritura si logra. En cada una de ellas al crearlas me proponía dejar un mensaje oculto para cada lector, ya que siempre he pensado que si vas a leer algo es merecido que deje un aprendizaje o un valor importante para la vida que lleves. Mientras iba por el capítulo veintiuno de esa encantadora obra en la cual abordaban el tema de la importancia del domesticar o necesitar a alguien, logrando de esa manera ver a ese ser querido como diferente y único del resto, una luciérnaga se posaba brillando justo en la página que leía, al prestarle la debida atención empezó a revolotear de forma extraña, permitiendo que a través de su brillo diera alusión de que debía seguirla. No sabía si eran imaginaciones mías, pero de inmediato deje mi libro en la mesa auxiliar que tenía próxima de mi butaca de lectura y me levante para seguirla. Esa noche no había luna ni estrellas que brindaran su claridad en medio de la obscuridad, por ello todo se percibía más obscuro de lo habitual, de esta manera procure encender la luz del pasillo, al hacerlo no podía percatarme hacia donde se había dirigido la luciérnaga, por ello volví a apagar la luz, con esto volví a apreciarla, notando con esto que estaba posada en la puerta de la habitación de mi hija. Me parecía todo tan extraño que me acerque y ligeramente la abrí, al hacerlo lo que veía me dejaba perpleja, de tal manera que cerré rápidamente los ojos para aclarar mi visión, pero al volver a abrirlos la imagen que había contemplado ya no estaba. Lo que había observado era un hombre vestido de blanco el cual admiraba dormir a mi hija. En esa breve observación también pude apreciar la hermosura en su aspecto, contemplación que se detuvo al fijar su vista sobre la mía antes de que reaccionara como había hecho. No podía descifrar de quien se trataba ya que nunca había visto a alguien con esa notable perfección, no obstante, lo más confuso de todo era. ¿Qué hacía aquí? ¿Porque en su espalda llevaba algo que daba la semejanza de ser alas? como si fuese algún pájaro o tal vez un ángel. Con esa confusión divagando en mi mente, camine silenciosamente por la habitación de mi hija con la intensión de poder encontrarlo, sin embargo, tras esa breve búsqueda pude comprobar que había desaparecido, como si fuese producto de un acto de magia, debido a ello me aproxime hasta la cama donde yacía acostada mi hija, corroborando que permanecía dormida. Tras haber salido de la recamara comprobaba que la luciérnaga tampoco estaba, era todo tan extraño que no pude seguir leyendo, de esa manera confusa en la que me encontraba me dirigí a la cama, coloque mi habitual atuendo para dormir que solía dejar allí para luego disponerme a conciliar el sueño. A la mañana siguiente en vista de que debía solventar la problemática del combustible me propuse levantarme más temprano de lo normal, al regresar con el tanque lleno subí a verificar si Isa había despertado, para mi suerte aun no lo había hecho y todavía tenía tiempo para preparar el desayuno y terminar de alistarme, ya que esa mañana iría a solucionar lo de mi regreso a mi antiguo empleo, era una decisión tomada. Como si fuese un suceso peculiar, al cabo de unos minutos me sorprendí al notar que mi hija se había levantado por su cuenta, hecho que me parecía relevante ya que ella suele ser un poco perezosa por las mañanas. —Isa, Buongiorno (buenos días), que sorpresa que te hayas levantado por tu cuenta. —Buongiorno mami, si, debía hacerlo, en mis sueños alguien me indicaba que debía empezar a hacerlo como parte del apoyo que debo darte. —¿Por qué no me dices de que se trató ese sueño? —Es un poco extraño, se ha repetido dos veces y en el alguien que aún no se aprecia con claridad me indica deberes que debo empezar a hacer. — ¿Y entre esos deberes que te indica ese alguien en tus sueños esta levantarse temprano? —Sí, también dice que soy una buena niña y que debo ayudarte a mantener la calma en todo lo que estamos viviendo. Cada palabra que mi hija había dicho hacia ver todo esto muy peculiar, sin embargo, como no deseaba que notara mi estado de preocupación por ese suceso extraño, indique que quizás fue un sueño como todos, donde lo utópico es real mientras estés en él. —Bien Isa, debemos apresurarnos, vamos, a vestirte y después seguimos hablando sobre eso, ¿te parece? —De acuerdo mami, por cierto, anoche papá no llamo como suele hacerlo. —Descuida, quizás tuvo un día muy ocupado y por eso no pudo, ya verás que hoy te llama. —Cierto, tienes razón como siempre. Luego de terminar el desayuno nos dispusimos abordar el auto, algo que a ella le emociono ya que volveríamos a transportarnos en nuestro vehículo. —Me contenta mucho que de nuevo vayamos en el auto, la verdad no me acostumbraba a ir en autobús —refería Isa a su vez que se colocaba el cinturón. —Es cierto hija y se lo debo a tu abuelo. —No te preocupes mami, ellos entienden, además, sé que el abuelo quería ayudarte. La forma de actuar de Isa para ser tan pequeña cada vez me sorprendía mas, decía cada cosa como si entendiera con exactitud lo que estábamos atravesando, conllevando con esto a que mí sorpresa se incrementara en esa conversación que empezábamos a sostener en el trayecto a su escuela. —Mami ¿Crees que son normales los sueños que estoy teniendo? a papá no se los he comentado, no quiero que se moleste. —Por supuesto que son normales Isa, a veces en los sueños vemos o escuchamos cosas. —Entiendo, pero si en el sueño ese alguien me dice que quiere ser mi amigo, ¿Qué debería responder? —¿Amigo? ¿Cómo, uno imaginario? —No lo sé, el solo me dice que aparecerá para que pueda apreciarlo si acepto ser su amiga. La miraba desde el espejo que tenía situado en la parte delantera y no podía creer lo que me decía. —Isa ¿Ese alguien que dices solo aparece en tus sueños o está en la escuela? —En mis sueños, pero...—hizo una pausa como si estuviese pensando la respuesta. —Hija responde lo que te pregunto—insistía y con ello detenía el auto ya que habíamos llegado a la escuela. —Mami, en la escuela solo una vez escuche su voz. Tras haber escuchado su respuesta gire en dirección a ella y la mire con atención. —Cariño debes contarme de eso, sabes que es peligroso si alguien que no conoces se acerca a ti. —No creo que sea peligroso, esa vez que me hablo era para que preciso aguardara por ti, fue el día que llegaste tarde a recogerme, ¿lo recuerdas? —Sí, lo recuerdo y lamento haber llegado tarde ese día. —Mami ¿Lo que te comento es preocupante? —No Isa, no me preocupo porque quizás eso que te ocurre es tu conciencia que te habla, en circunstancia pasa que eso ocurra en nosotros. —De acuerdo ¿Siendo asi puedo tener amigos? —Claro que si hija, es más me agradaría mucho que tuvieras más amigos como Timothee. —Está bien y gracias por escucharme, sabía que a ti si podía contarte lo que me pasa. —Isa, todo lo que te suceda me lo puedes contar, asi como soy tu madre también soy tu amiga incondicional. Dicho esto bajamos y la acompañe hasta el salón de clases como suelo hacer diariamente. Al estar allí y habiendo entrado ubicándose en su asiento le pedí unos minutos a su maestra para interactuar con ella sobre mi hija. —Buongiorno señora Vacarelly, dígame ¿Qué necesita? —Buongiorno señorita Festa, perdone que la interrumpa porque sé que está por iniciar la clase, pero quisiera saber si ha notado algún cambio en Isa. —¿Cambio? ¿A qué se refiere? —Mi esposo y yo nos separamos y como sabrá Isa es una niña muy callada, no sé si con esto que estamos atravesando le haya conllevado a tener algún cambio aquí. —Perdone, no sabía lo de su esposo, ahora que me lo comenta, hace dos días tuvimos una sesión de pintura y ella dibujo a alguien muy extraño, cuando lo vi pensé que era su padre disfrazado y por eso no pregunte al respecto. —Disculpe señorita Festa, no entiendo, ¿De qué dibujo me habla? —Ya se lo muestro, lo que sucede es que me quede con el de ella y el del resto de la clase ya que pienso colocarlos al final del curso como una especie de muestra que tendremos en la galería que se oficiara —tras esa respuesta ella fue hasta su escritorio y abrió un portafolios del cual saco una hoja, con ella en mano se acercó de nuevo hacia mí—.Esta fue la obra que ella realizo y como notara no tiene ninguna descripción para saber de quién se trata, pero al ser la figura de un hombre por lo poco que se deja ver pensé que se trataba de su padre. La pintura que mi hija había realizado era de un joven como el que vi la noche anterior, en ella salía reflejado con alas blancas, destacando con ello como si fuese un ser ancestral o algo por el estilo. La situación me desconcertó totalmente, dado que ella me había dicho que ese alguien que le había hablado tanto aquí como en el sueño no lo había visto todavía. —¿Sera posible que mi hija me mienta? y esta persona ¿Quién es?—me cuestionaba sin percatarme que la maestra todavía se encontraba presente —Señora Vacarelly ¿Esta bien? —Sí… Es que es extraña esta pintura, no sabría de quien es y definitivamente no es de mi ex esposo, a él no le agrada disfrazarse, aparte su cabello es n***o y no con reflejos dorados como aparece en el dibujo. —No se preocupe, los niños son muy imaginativos, quizás habrá visto algo en la televisión y se basó de eso para la pintura. —Si... quizás señorita Festa—aunque diera esa respuesta sabía que algo pasaba, sobre todo porque esa persona o lo que sea que es lo había visto y estaba segura que era quien le había hablado a mi hija. La pregunta es, ¿Desde cuándo lo hace?¿De quién se trata para que esté en nuestras vidas? Con eso en mi cabeza me despedí de mi hija a la distancia y también de su maestra para dirigirme a la escuela donde pediría mi reasignación. Habiendo llegado al mencionado lugar me dirigí a la dirección, allí empecé a entablar una conversación con la directora Madeleine para que pudiera darme la oportunidad de regresar. —Tracy, por supuesto que puedes volver, preciso ayer hable de ti con Hilary para saber si habría la posibilidad de que trabajaras aquí de nuevo. —Gracias señorita Madeleine, realmente necesito trabajar, lastimosamente por un tiempo aparentemente no podre escribir y siendo ahora una mujer divorciada debo encarrilarme con mi hija. —Que terrible que hayas atravesado y que todavía atravieses por severos problemas de esa índole, pero con nosotros puedes contar y más con tu empleo que ha sido tuyo desde que lo iniciaste. No te imaginas lo complicado que es conseguir una maestra tan dedicada como tu. —Gracias por sus palabras señorita Madeleine. —Dime Madeleine, Tracy, si te apetece hoy por la tarde puedes empezar. —De acuerdo Madeleine, pero si hubiera posibilidad me agradaría iniciar mañana, de esa manera planificaría las clases que impartiré. —¡Oh por supuesto! Tienes razón y siendo asi aprovechare de entregarte algo—saco de un gabetero de su escritorio un sobre, mismo que entrego con la misma emoción que me había recibido. —¿Qué es esto? —Ábrelo y lo descubrirás. Lo abrí como me indicaba y con ello comprobaba que lo que había dentro era una sorpresa enorme, se trataba de un reconocimiento por el tiempo que había trabajado allí, al sacarlo para apreciarlo mejor vi que también había un recibo de un deposito que habían hecho a mi cuenta bancaria. —Madeleine, pero aún no he empezado a trabajar y ya hiciste un deposito. —Será el pago por tu primer mes, lo adelante ya que supuse que estabas pasando por problemas y justo como lo pensé asi es —Muchas gracias, seré tan dedicada como siempre. —De eso no me cabe duda Tracy. Nos brindamos un abrazo para darme nuevamente la bienvenida, luego me despedí de ella y permanecí unos minutos en la zona de recreación para de esa forma esperar a que saliera Hilary, ya que antes de retirarme quería poder hablar con ella. Al pasar una hora esperándola, la vi salir del salón de clases, al mírame allí se aproximó con una sonrisa en los labios. —Tracy, que maravillosa sorpresa ¿Hablaste con la directora?—tras esas palabras me recibía con un cálido abrazo y un beso en la mejilla. —Sí, me integro mañana. —Que dicha, me contenta mucho y la pequeña Isa ¿Como esta? ¿Le agradaron las galletas? —Ella está muy bien Hilary, pero ayer no pudo degustarlas en vista de que tuvimos que visitar a mis padres, pero hoy de seguro las probara. —Entiendo ¿Y cómo te fue con tus padres? —Mejor no hablemos de eso, mi madre me enfatizo de nuevo su creencia de que no soy competente para nada y que está del lado de Paolo. —¿Cómo es eso que está del lado de tu ex esposo? —Me dijo abiertamente que sería capaz de apoyar a Paolo para que se lleve a Isa, según ella yo no podre cuidarla bien ni darle una vida digna. —Pero como decirte eso, es tu madre, debería de apoyarte. —Sí, pero siempre ha sido asi Hilary y no creo que cambie. —Que mal Tracy. —Y eso no es lo peor, creo que estoy viendo cosas y hasta oyéndolas. —¿De qué me hablas ahora ? no comprendo. Le comente con todos los detalles lo que me ha sucedido, lo de las dos veces con esa extraña voz, lo de la conversación de Isa y también sobre el dibujo que había realizado en la escuela, hecho que hizo que su mirada se tornara en un gesto de extrañeza por saber todo eso. —No lo sé Hilary, he pensado que quizás puede ser un ángel que nos merodea, pero no estoy segura, no creo en esas cosas, aunque también podría ser un sueño recurrente que lo confundo con la realidad. —¿Quién te dice cual es cual Tracy? —¿Cómo? —Hay veces que vivimos situaciones reales que parecen de ensueño y otras que suelen ser sueños y son pesadillas de las que queremos despertar ¿Cual crees que será la que te esté pasando? —Si es la primera que mencionaste, no es normal, esas situaciones no ocurren. —Que no las veas no quieres decir que no suceden. —Hilary, hablas como si lo que te comente no te hubiese sorprendido. —Si me extraño, pero no me sorprendió, quizás es alguien que esta para protegerlas, ¿No los has pensado? —No, tampoco conozco a nadie con esa descripción y por su físico es como si fuese alguien extranjero. Además lo que me preocupa es ese dibujo que Isa hizo, ella me dijo que no lo había visto, que solo lo ha escuchado ¿Entonces como lo pinto?¿Acaso me mintió? ¿A mí? ¿A su madre? —Porque no vuelves a hablar con ella, así le comentas que ya sabes lo de su pintura, quizás si no te lo comento fue por temor a que no le creyeras. Recuerda que ella es muy callada. —Ese es el problema Hilary y si es un acosador y está detrás de mi hija. —No Tracy, no pienses eso, además, dijiste que anoche lo viste y luego desapareció, eso no es de humanos y menos tener alas en la espalda. —Esto es tan confuso, no sé qué pensar ni que hacer. —Primero, debes calmarte y segundo hablarlo con ella, ya verás que te dirá lo que está ocurriendo. —Así lo hare, debo dejarte iré por algunos alimentos y víveres que necesito, nos veremos mañana—me despedí de ella con otro abrazo para luego marcharme. En todo el trayecto, inclusive en la tienda de víveres donde me encontraba no paraba de pensar en esta situación sobrenatural que nos estaba ocurriendo. Solo me preguntaba una y otra vez, ¿Quién es? ¿Qué quiere con nosotras? ¿Por qué justo en estos momentos aparece alguien de esa magnitud en nuestras vidas?
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