Capitulo 03

1261 Palabras
Ainoha Williams Me quedé paraliza al escucharlo hablar Un Sokolov aquí en mi puerta ofreciendo ayuda ¿Ayuda? ¿Esa es una palabra que conocen? — ¡¿Ayudarme?! — Exclamé, el miedo se mezcló con la rabia, la adrenalina de la confrontación con aquel hombre seguía ardiendo en mi sangre. — Su apellido es el mismo que el hombre que acaba de amenazar con quitarme a mi hijo ¡Larguese ahora!— Exclamé intentando no gritar para que mi hijo no escuchara. Maximiliano ni se inmutó, su mirada no parpadeaba, analizando cada milímetro de su rostro. Era elegante, amenazante, y completamente fuera de lugar frente a mi apartamento. — Si cierras esa puerta, estarás condenando a tu hijo, créeme, soy el único que entiende cuán despiadado es mi hermano— cada palabra que salió de su boca hizo que mi cuerpo temblara al pensar en mí hijo estando en peligro — Matías, cuando quiere algo que considera suyo y ahora, él quiere a Autum. Su tono no era de súplica, sino de fría certeza. La convicción en su voz era lo único que impidió que me alejara por completo — ¿De qué está hablando? ¿Por qué necesita a mi hijo? — Mi voz se quebró. — ¿Recuerdas lo ambicioso que era Matías? ¿Cómo ponía su futuro por encima de todo? — Preguntó, dando un paso más cerca, obligándome a retroceder. — Nuestro abuelo era el Jefe de la organización rusa, antes de morir, dejó una condición: el nuevo líder debe ser un Sokolov que tenga un heredero. Matías se entero hace poco que Autum existe, no quiere al niño por amor, Ainoha, lo quiere por poder y hará lo que sea para usarlo. El pánico se apoderó de mi, la historia cuadraba con el Matías que recordaba — Iré a la policía, tengo pruebas, mensajes...— Comencé a decir de forma desesperada Maximiliano soltó una risa seca, sin humor. — ¿La policía? La organización Sokolov es la que dirige a la policía aquí, en Londres, y en cualquier lugar donde tengamos negocios. Matías te llevaría a un tribunal, donde solo verán que tú lo alejaste de su hijo, y la familia Sokolov aplastará a una mujer sin recursos, puede que ahora tengas algo de dinero con tu pequeña empresa pero te aseguro que no vas podas contra el y contra la familia— El nudo en mi garganta se apretó, era cierto, no tenía cómo luchar contra un imperio. Yo no era nadie comparada a ellos, yo no tenía poder, yo apenas estaba comenzando, yo no era nadie. ¿Cómo hacía para cuidar a mi hijo de él? ¿Cómo hacía para cuidar a mi hijo de Matías? — Entonces, ¿cuál es tu juego, Maximiliano? ¿Por qué me adviertes? ¿Por qué tomarte las molestias en venir hasta aquí para advertirme de tu propio hermano? ¿Que ganas tu?— Las preguntas fluyeron. — Porque Matías y mi padre no merecen ese poder, lo quiero yo, me lo he ganado además yo también tengo que cumplir la misma condición que él necesito un heredero.— De repente, todo fue muy claro. La protección no era gratuita; era un negocio. El no quería ayudarme, el también quería beneficiarse de mi y de mi hijo — Te propongo un trato, Ainoha, uno que te dará protección absoluta, te casarás conmigo. Sentí que el aire se me iba de los pulmones. ¿Casarse con un Sokolov? Años atrás muchos años atrás soñaba con que así fuera, soñaba con ser esposa de Matías Sokolov pero ahora todo era diferente ¿Cómo podría casarme con un hombre que acababa de conocer y que me miraba con tanta frialdad calculada?— Si somos marido y mujer, Autum se convierte en mi hijo y legalmente mi protegido. El niño estará en la casa del Jefe, bajo la vigilancia de la organización... y Matías no podrá acercarse. Tú y Autum serán intocables, te doy mi palabra Ainoha ¿Cómo confiar en su palabra? La última vez que confíe en alguien terminó humillandome, haciéndome huir. — ¿Y qué obtienes tú? — Pregunté, forzándome a mantener la compostura. — Obtengo lo que Matías quiere, al final de la semana, serás mi prometida y Autum será mi hijo, yo gano el liderazgo, tú ganas la seguridad, es solo un matrimonio de conveniencia Maximiliano sacó de su bolsillo una tarjeta negra y brillante.— Piensa rápido, Ainoha, Matías ya envió a un hombre. ¿Prefieres huir el resto de tu vida y que él te arrebate a tu hijo, o enfrentarlo desde dentro del castillo como mi esposa?— La pregunta era clara ¿Que se supone que iba hacer?! Maximiliano extendió la mano, esperando su respuesta, mi cabeza solo me rogaba tomar a mi bebé y huir pero maximiliano tenía razón ¿Iba a estar toda la vida huyendo? ¿Que clase de vida era esta? Estaba por hablar pero en ese instante, el mundo exterior irrumpió. — ¡Mami! ¿Ya llegó el sushi? El grito de Autum vino desde el pasillo. ¡Maldición! Autum había salido de la bañera. El rostro de Maximiliano no se inmutó, pero sus ojos se desviaron hacia la escalera. — ¡NO! — Exclamé, la palabra salió con desesperación, no quería que mi hijo viera a maximiliano ¿Como le explicaría su presencia? Intenté empujar la puerta con todas mis fuerzas, bloqueando su visión. — ¡No voy a firmar un contrato matrimonial contigo y no voy a dejar que mi hijo te vea!— Exclamé aunque bastante insegura. — Está bien. Entiendo que necesites tiempo para procesarlo. — Dijo Maximiliano con una calma aterradora, aunque no retiró su pie de inmediato. — Pero el tiempo es lo que menos tienes, Ainoha. Matías ya está buscando al mejor abogado para demandarte por la custodia o quizás mandara a alguien que simplemente te lo quite de las manos y ya, el está muy desesperado y tú hijo es su única opción. Me tembló la voz. — Necesito tiempo... Días. Solo te llamaré si decido aceptar ese... ese maldito trato. Ahora vete— Autum se acercaba más podía oír sus pequeños pasos. Maximiliano me miró por un segundo más, como si estuviera midiendo mi voluntad finalmente, retiró el pie de la puerta. — Muy bien, te daré veinticuatro horas, solo por respeto a mi abuelo, que siempre admiró a las mujeres fuertes y me parece que eres una de ellas, no pienses en ti Ainoha, piensa en tu hijo. Soltó la tarjeta en mi mano temblorosa, se dio media vuelta sin decir una palabra más y desapareció por el pasillo hacia el ascensor. Cerré la puerta de golpe, puse el seguro y recé para que el pestillo fuera suficiente, me recargué contra la madera, con la tarjeta de Maximiliano Sokolov ardiendo en mi palma. Un trato con el diablo, esa era la única opción que tenía para proteger a mi hijo. ¿Qué hago ahora? No podía dejar que mi hijo cayera en manos de Matías, no del Matías que recuerdo, no en manos de su familia y mucho menos ahora que sé que son parte de una mafia. Si acepto casarme con maximiliano aunque es un desconocido es una opción que me permite estar con mi hijo, cuidar de él. El mudo en mi garganta cada vez se hacia más fuerte y lo único que deseaba hacer era llorar — ¿Mami?— La voz de Autum me hizo levantarme del suelo. No podía quedarme aquí llorando
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