Me sigo moviendo de un lado a otro, de arriba abajo haciendo que gruña toma mis caderas con sus manos apretando en el proceso mientras gimo cuando de repente un taxi se detiene frente a la casa, me detengo mientras Rio besa mi cuello robándome suspiros hasta que veo salir a Alonso del taxi con una maleta. — Rio… — me mira por un momento y luego mira por la ventana a Alonso entrar a la casa. — Junto cuando me vengo — frunzo el ceño sin entender a qué se refería cuando de forma rápido me toma del trasero y me embiste con rapidez, chillo llegando al clímax junto a él, con la respiración agitada lo golpeo en el pecho. — Estas demente — me bajo de su regazo sentándome en el asiento del copiloto, se ríe y lo miro mal — Ahora tendrás que comprarme una pastilla — asiente acomodándose el pantal

