Eyleen. Por largos minutos lo miré como si fuera mi mundo. Un mundo lleno de vida, amor, compresión y respeto. Siempre creí que nadie vendría a mí, que todos se darían la vuelta con tan solo verme, pero ahora sé que él me vio a mí todo este tiempo y atravesó todo un universo para llegar hasta mí. No imaginé que llegaría a mi vida. —¿Qué tanto me miras? —me preguntó mirando la autopista. Tomó el volante con una mano y con la otra, entrelazo nuestras manos, me miró por unos segundos y lentamente plasmó una sonrisa que impactó en mi corazón. —Si sigues mirando así, te besaré hasta que te quedes sin aliento. Parpadeo, siento como mis mejillas se calientan. —Oh—sonrió, tiró una de mis mejillas. —. ¡Qué tierna te ves! Volteo mi rostro, avergonzada. Aparca el coche, coloca su brazos sobr

