Lorraine le ayudaba a Horace a ofrecer a los invitados más pastel, puesto que en verdad se había comprado bastante y no querían que se les quedara y terminará por ponerse malo y tener que tirarlo. Ofrecieron comida y rebanadas de pastel a los trabajadores y seguridad del lugar. Mientras todos reían y charlaban entre si, la joven reparó en que Atlas no había querido convivir mucho con nadie en particular, salvo con su abuelo. Con quien había sostenido una larga conversación mucho antes que el resto de su familia llegara a la reunión. Así pues le buscó entre el gentío y luego de un rato le halló con la bebé en el huerto. Vió horrorizada como la niña y su entristecido esposo estaban cubiertos de tierra y lodo de pies a cabeza. Ella se acercó rápidamente pero se detuvo cuando vió a Atlas

