Lorraine estaba anonadada viendo todo a su alrededor, se encontraban en el Templo del Cielo, que para gusto de Atlas estaba demasiado lleno de gente. Luego fueron al Museo de Historia Natural, donde pasaron un buen rato. Mientras Lorraine corría de un lado a otro leyendo y viendo, Atlas permanecía con Giulia siguiendo de cerca a su esposa. Cuando Lorraine se dio vuelta para ver qué estaban haciendo aquellos dos, vió que Atlas platicaba con la niña bastante entretenido y ella, como siempre le escuchaba absorta, totalmente embelesada. Lorraine vió como la gente observaba a su esposo, sobretodo los locales. Su altura era bastante chocante en comparación con la de la mayoría de las personas, ya que su cabeza sobresalía entre el gentío. Pero también su cara era otra cosa, si Lorraine fues

