Este capítulo fue eliminado de la versión final, por lo que no está editado. —¡Que alguien me despierte! —musitó Rey, observando con gran admiración a la persona que acababa de conocer. Se encontraban en su nueva casa, que otra vez era la más grande y adaptada para brindar comodidad a los visitantes. Su padre era fanático de que se realizaran en su hogar las reuniones donde se trataran temas delicados; en esta ocasión se dedicaban a organizar los horarios, los cuales tenían que cambiar, entre otras cosas. Ese bello ángel que vio entrar le quitó toda la elocuencia que siempre lo caracterizaba. —Yo que tú dirigiría mis ojos para otro lado —le comentó León, quien permanecía a su lado, usando una voz tan baja que solo él logró escucharlo. —Lo dice el que se enganchó con alguien a quien ni

