Capítulo 25

1489 Palabras
Necesito de tus servicios. ¿En qué momento mi vida se volvió un desastre? Cierro los ojos y me echo sobre la silla de mi escritorio, esa conversación con mi madre me dejó peor de lo que ya estaba y todo por culpa… por mi propia culpa.... Flashback —Si todo sale de acuerdo a lo programado, el próximo viernes tendremos los permisos de la alcaldía para terminar ese puente —informa Shannon a nuestros clientes y a Christian que está en representación de James. —Eso me parece perfecto, señorita Dumas. Nuestro plan para restaurar la ciudad ha sido todo un acierto y se agradece todo el apoyo que ustedes nos han dado para lograr esta maravillosa obra. —Gracias, a ustedes señores. Todo ha salido bien pues tanto ustedes como nosotros estamos en sintonía. Esa bruja, ash… ¿Le está guiñando un ojo al tipo ese? ¡Pero si es nuestro cliente! No sé que ve James en ella para darle tanta confianza y poder. Peor, dejarla como mi asistente, ¡Si yo no necesito asistente! Respiro hondo y me muerdo la mejilla, la lengua y todo lo que hay en mi cavidad bucal para no soltar una pachotada y continuamos con la videollamada. Ya me va a escuchar... Poco más de media hora seguimos con el jardín de flores que le han echado los clientes a esa arpía y después de unos cuantos ajustes más la reunión se acaba y nuestros clientes dejan la video llamada, pero Chris se queda cuchichiando con esa arpía, como si estuvieran en el líving de su casa.. —Shannon, de todo seguir así no necesitaran que viaje y podré seguir con la preparación de la celebración de mi hermano. —Vannah me dijo que estaba todo casi listo. —Ese es el problema el “casi” aún faltan muchas cosas y estamos un poco retrasados, pero con esto que acabas de informar podremos tener todo en menos tiempo de lo esperado y tener mañana una linda celebración, es una pena que no alcances a llegar. —Bueno ya, ¿podrían tener su reunión en otro lugar u otro día? Necesito trabajar y ustedes me están interrumpiendo. —Tan sensible, idiota. Pero los dejo, tengo que ir a mortificar a alguien. —Deja a mi amiga Ro o te las verás conmigo—le responde la arpía esa y a mi ya me lleva el diablo.. —Adiós, Christian. Corté la video llamada y lo dejé con la palabra en la boca, la arpía tomó sus cosas y ni siquiera se despidió de mí y salió de la oficina. —Bruja, arpía, ¡maldita mujer! Como si no fuera poco, justo suena mi teléfono y es mi atoradísima madre, otra con la que tendría que saldar cuentas. —Hijo mío. —Madre. —Pareces molesto ¿Te interrumpo? —Para nada, de hecho quería hablar contigo. —¿En serio? Ay yo también, tengo varias cosas que contarte, mira que la hija de Virginia. —No me hables de esa legaly blond, lo nuestro va por otro tema ¿Cómo se te ocurrió la genial idea de mandarme a la niña? —¿Y esperaste todas estas semanas para preguntármelo? —Estaba demasiado molesto contigo y muy ocupado— me encojo de hombros como si me pudiera ver. Idiota… —Bueno, eso se debe a que con tu padre hemos decidido viajar y como no nos podemos llevar a Louise pues deberá dar las pruebas en los colegios que ya me imagino has seleccionado, quisimos que se conocieran un poquito. —Error, mamá. No me interesa conocerla, la verdad es que no me interesa nada de ella. —Aaron… —Ya basta, madre. Te lo he dicho en todas las formas posibles. Yo no puedo hacerme cargo de una niña, mi vida... —¿La vida de mierda que llevas?—la escucho y no lo creo, mi madre no dice groserías —, pues por esa misma razón te las bancas, ya estoy cansada de hacer lo que a ti te corresponde. —Yo no te lo pedí. —Y lo tengo bastante claro, pero por el gran cariño a Rosy lo hago feliz. Aaron ¿Qué crees que pensaría ella? —Ella está muerta, madre. —Y te dejó un precioso tesoro. Cariño no te cierres al amor de esa niña, estoy segura que si la aprendes a conocer verás que es lo mejor que te pudo pasar en la vida. —¡Ah! Ya no quiero hablar más del tema madre—Ahora ya ni sé para que se lo dije, es como estar hablando con una pared, tal cual la mía. No cederé. —No he terminado, Aaron. —Nunca lo haces, madre. —Pues como te decía, antes de que me interrumpieras, la hija de Virginia está emocionadísima de conocer a Louise y ayudarte como la futura madre de la niña. —¿Qué? ¿Se te zafó un tornillo? —No, ya nos contó lo maravilloso que es estar contigo y como la has tratado, por lo que con sus padres hemos querido dar el siguiente paso y arreglar el matrimonio… —Detente ahí, Diana Connelly, yo no me voy a casar con esa rubia plástica, si me la follé fue para que me dejara en paz, eso es todo. —¿Cómo puedes hablar así de una mujer? ¿qué no te enseñé a respetar, jovencito? —Mamá ¿Qué quieres que te diga? eso fue lo que pasó y ella quedó satisfecha—mentira—y ahí se acabó —¿O será que tienes a alguien y no nos has querido decir? —Mamá, ya detente. Para ese momento quería matarla y hacerla picadillo, pero el golpeteo en la puerta me detiene. Doy el adelante y entra la arpía de mis sueños húmedos. Le hago un ademán para que se siente e intento detener la amena conversación que tengo con mi adorable madre. —Tienes razón —resplo frustrado o eso le hago creer a mi mamá —, de hecho estoy frente a ella en este momento, así que dejo madre. Te prometo que la conocerán para cuando vuelvan de su viaje. —¿Es en serio? —Muy enserio, madre. —Esto es estupendo, pero desde ahora te lo digo Aaron Connelly, si me estás mintiendo, atente a las consecuencias. Fin del flashback Vuelvo a la realidad de lo que me acaba de suceder y me enfrento a la arpía que me mira con ganas de decirme algo importante. —¿Qué se te olvidó Dumas? —Solo recordarle que mañana por la tarde debemos viajar a Nueva York, eso fue lo que usted le prometió a Louise cuando nos despedimos de James y Vannah. Recuerdo como si fuera ayer ese día y me maldigo mentalmente, pero de inmediato se me ha ocurrido la mejor forma de que esta arpía acepte. —Shannon. —No me vaya a salir con que no lo recuerda u otra estupidez, señor Connelly. —No es eso, es solo que… —¿Qué? Me cuesta decirlo, yo no soy así o bueno sí, pero ella siempre me ha intimidado y me cuesta decirle las cosas si no son para atacarla. La arpía me mira con esos ojazos almendrados que se gasta y sé que está esperando que le responda. Vamos, Aaron. Llegó el momento. —Lo que pasa es que necesito de tus servicios. —Pero si ya trabajo aquí. —No me refiero a esos servicios, Shannon. —¿Y entonces a qué? —Necesito que seas mi novia. Una sonora carcajada salió de su boca y hasta juro que alguna que otra lágrima de sus ojos. —Se volvió loco ¿no? —Es lo más cuerdo que he dicho en años, Shannon. Te necesito y puedo pagarte muy bien, sólo será por unos meses y… —Eres un maldito hijo de puta. Salió tan molesta de mi oficina, que apenas y pude reaccionar, no podía echarme para atrás y ella era la indicada. Salí tras de ella y la tomé del brazo, como siempre olía a cereza y mi amigo allí abajo reaccionó, por lo que la apegué a la pared. —Si quieres que viaje con ustedes, acepta mi propuesta, así todos saldríamos ganando. —Idiota. —No lo soy y lo sabes perfectamente, ya te lo dije, tienes hasta mañana para responderme o simplemente no viajamos a Nueva York. —Maldito infeliz, pendejo de mierda. —Di todo lo que quieras, Shannon, pero es todo o nada. Tú decides. La solté del agarre, para que no notara mi abultada vergüenza y volví a encerrarme en mi habitación. —Tienes que aceptar, Shannon Dumas, sino todos la terminaremos pasando mal. ------------------------------ Copyright © 2025 P. H. Muñoz y Valarch Publishing Todos los derechos reservados. Obra protegida por Safe Creative
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