Cuando el alcohol invade tu sistema
—¿No quisiste ir a seguir celebrando? — Le pregunto a Rocío que se ve tanto o peor que yo.
—Debía ver unos pendientes—evade olímpicamente mi pregunta, algo debe haber pasado en el paraíso de mi amigo Christin O'Connor que no sé, por lo que me atrevo a picar un poquito.
—O escapar como la gatita de pepe le pew.
—Para nada— dice, riendo por la comparación, aunque su risita es forzada.
Y eso que era yo la que tenía drams existenciales.
—Eso es bueno, pues yo sí. Ese idiota de Connelly me tiene los ovarios hinchados—Lo dije, necesitaba decirlo y no seguir aguantando los malos ratos que ese imbécil me ha provocado en nada de nuestro “Romance de contrato”.
—¿Y eso por qué? Yo los veo muy amorosos—en tus sueños mas locos preciosa, se nota que solo nos ves tras la pantalla, es lo que pienso, pero no se lo digo, tengo que guardar las apariencias.
—¡Ese es el problema! ¡No pasa nada entre nosotros!
Rocío me mira como si estuviera loca, pero qué le iba a decir, no era una mentira y tampoco explayaba más allá de la confidencialidad del acuerdo, a lo mejor si conversaba con alguien que no fuera… nadie me podría sentir mejor. Me lancé en el sofá que estaba en un costado de la oficina como si esperara por un milagro.
—¿Quieres ir a tomar una copa? —Y he ahí mi milagro.
—Vamos, no creo que una copita nos haga mal. Además, nadie nos va a echar de menos en el lugar, ya todos se fueron a seguir la celebración.
—¿Por qué siento que algo te pasa querida?
—Ya te lo dije, no es tanto el drama, sino que necesito salir para poder respirar un poco de aire y estar lejos de ese personaje.
—Wow y yo que pensaba que lo de ustedes era miel sobre hojuelas — coloco esa cara de no me fastidies por lo que ella alza las manos en son de rendición y comienza a tomar sus cosas para irnos—. Venga ya, disculpa, no quise ser tan hincha bolas como el arquitecto Connelly ¿Alguna sugerencia? Yo no conozco más que el bar 54 y otros que están en la Quinta y Broadway, pero ni loca me voy a meter ahí después de lo que pasé la última vez.
—Podemos ir al bar de mi amigo Dominik y para que no vayas a preocuparte por que te vayan a drogar, yo misma te preparo tu trago—señalo como si nada y los ojos de Rocío se expanden como los de los dibujos animados.
—¿Eres Bar woman?
—Sip y una de las mejores—le guiño un ojo y comienzo a caminar rumbo al ascensor.
—Pues lo proclamo, eres mi nueva mejor amiga— se acerca a mí y me toma del brazo, para luego hablarle al oído —, pero no se lo digas a Dana ni a Alma, me matan.
—Me caes bien, chica lista.
Ambas salimos de las oficinas de la torre O’Connor con el mejor ánimo del mundo, le dije a Rocío que nos vayamos en mí auto y que cualquier cosita que pasara (sic. Si el alcohol nos posee) mejor sería que pidiéramos un Uber.
Llegamos a Dom’S, el bar de mi amigo y ex jefe y creo que el lugar le encantó a Ro. Con las remodelaciones, Dom’S se había transformado en el típico bar donde encontrabas una buena mesa, con unas ricas alitas de pollo y esas cositas ricas que te llenaban el estómago para no emborracharse. Después de saludar a mi amigo
—¿Qué quieres que te prepare, linda?
—Sorpréndeme — me guiña un ojo y se da la vuelta para admirar el lugar—. Es un lugar hermoso y quién iba a decir que por este lugar se encontraba este maravilloso y acogedor Bar.
—Dom, lo ha acondicionado con el tiempo y después de ser solo un bar donde venían los ebrios a pasar la borrachera, se ha convertido en un lugar donde a cualquiera hora puedes disfrutar de una buena copa y algo para picar tomo mi coctelera y comienzo a batir el primer trago, luego preparo una copa y sigue con otra que pone frente a ella—. Bueno chica bella, comencemos. Este es un Gin Fizz de arándanos. Su preparación es simple, primero debes agregar arándanos molidos en un vaso, para después agregar hielo, gin, jugo de limón y jarabe de azúcar. Luego completa con soda y revuelve suavemente. Decoras con arándanos adicionales y volià. Este trago combina la acidez del limón con la dulzura de los arándanos, creando una mezcla vibrante y colorida. En cambio, el segundo que ya había preparado es un Cóctel Rosé Gin, aquí—tomo una copa alta y la coloca frente a Ro —, Idealmente en un vaso alto con hielo, se coloca la mezcla de gin rosé, jugo de arándano y jarabe de flor de saúco. Añade soda y decora con pétalos de rosa. Este cóctel elegante y floral es perfecto para ocasiones especiales, ofreciendo un toque sofisticado y delicado.
Ahora, la pregunta es ¿Por cuál te decides?
—Mmm, ambos se ven deliciosos, pero creo que partiré con el Cóctel Rose, además ambos son con Gin y soy bastante resistente al alcohol.
—Perfecto, entonces yo te acompaño con el Gin Fizz—ambas tomamos las copas y las alzamos—, a tu salud, hermosa.
—A tú salud.
Después de cinco cócteles y dos porciones de alitas de pollo ya Rocío me había contado toda mi vida y yo había empezado a contarle la mía.
—Y esa niña, es que la hubieras visto, corrió a mis brazos y se aferró como un koala a mi cuerpo—tomo otro sorbo y continúo hablando como si me hubieran abierto la llave del agua—, pero lo que me terminó de conquistar es que me dijera mamá. Louise es tan bella y buena niña, que ese idiota no se la merece.
—¿Y cómo fue que terminaste de novia con él? — pregunto y juro que mi lengua está rasposa.
—Eso también fue culpa de Louise, cuando llegamos a Dublín después del show del internado, sus abuelos nos estaban esperando en la casa del idiota ese y Louise les dijo a ambos que yo era la hermosa novia de su papá porque él me había autoproclamado como su mujer—esa era la mentira que habíamos acordado con ese idiota descerebrado inventar para pasar la prueba de sus amigos y aunque no sabía si contarle a Ro todo era bueno, preferí mantenerla.
—¡No! Es que no te lo puedo creer y el muy estúpido no dijo nada.
—Y qué iba a decir, si es un mamón, ve a su mamá y parece un pelele diciéndole “sí mamita”—por lo menos dejarlo como un pelele frente a Ro, me sacó más de una risa y las carcajadas de mi nueva mejor amiga, estaba demasiado feliz de por fin hablar con alguien que solo me escuchara.
Rocío se vuelve a tensar y al parecer los recuerdos de los problemas con su hermana la ponen mal. Bueno, a cualquiera le pasaría. No me gustaría pasar por esa situación y mantenerme en la incertidumbre por tantos años y sobre todo culpar a alguien tan bueno como es Christian.
—¿Será que estoy tan equivocada con él? Es que son tantos años buscándola.
—Pues por esa misma razón creo que le estás calzando algo en lo que no tiene ni p**o que tocar y eso que estoy recién enterándome de todo el embrollo en el que te has metido por culpa de ella.
—Vale, todos me lo han dicho y ya lo entendí, por eso mismo y como me dijo la señora Blue lo mantendré a distancia y aceptaré el empleo para ser la asistente de James.
—Y yo seguiré trabajando en administración, así que salud por nuestra nueva vida.
—Salud.
Entre una copa tras otra, nuestra relación fraternal comenzó a diluirse, las risas complices y la conversación ligera era el punto de partida de algo que no entendería hasta que despertase la mañana siguiente...
—¿Dónde estoy?—digo tocando mi sien que duele como la mierda y al abrir los ojos me veo desnuda bajo las sábanas de la habítación de ¿un hotel?
Intento cubrir mi desnudez, pero el reclamo que está junto a mí me quita de un solo golpe la embriaguez.
—Baja el volumen y dejame dormir, anoche me dejaste muerto, mi querida Arpía.
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