Capítulo 33

1470 Palabras
Me las vas a pagar, malvada arpía. ¿Cómo esta mujer me había descubierto? ¿Cómo supo que no pasó nada entre nosotros? De verdad que estaba seguro que iba a caer en mi trampa y ahora la tendría entre mis sábanas como la gatita que debe ser y no como la bruja arpía que salió por esa puerta. —Ash, me lleva el diablo. Ya me vas a escuchar, Shannon Dumas. Tomé la toalla que había soltado dejándome como dios me mandó al mundo y seguí vociferando maldiciones contra esa mujer. —Maldito sea el día que llegaste a conocer a James, si no fuera por eso… Un minuto, James, mi querido amigo… Como si estuviera invocando al mismísimo diablo mi teléfono suena y veo en la pantalla el nombre de mi amigo. —¡James! Qué cosas tiene el destino, justo te iba a llamar. —Me parece, bien que por lo menos pensaras en hacerlo, cuando quedaste anoche de hablar con Chris para avisar que llegarían bien. —Ese metiche—maldigo entre dientes—. Oh, perdóname, hermano, pero todo fue un tanto confuso anoche. Ya te contaré. —Eso espero, por lo pronto necesito que estes en la oficina en treinta minutos, tengo algo importante que tratar contigo. —Uy ¿Y eso? Tanto misterio, James. —Te quedan veintinueve minutos, Aaron. No hagas que mi día sea peor del que ya lo está siendo. Y sin esperar mi respuesta me colgó. ¡A mí, su mejor amigo! Tomé las llaves del auto que me habían entregado y recordé que es un asco. Bajé y en la recepción pedí que lo llevaran a algún lugar para hacerle una limpia de todos esos demonios que debeen de estar en él y pedí que me llamaran un taxi. Veinticuatro minutos después estaba entrando en las oficinas del nuevo edificio, saludando a cuanta persona se me pasara por delante. La bella Rocío me recibió con una cara que diosito, pensé que era parte del casting de invasión zombie tres mil. —Lo esperan en la sala de juntas. Escueta y sin mirarme a la cara me indica donde debo de ir, camino tras de ella y al entrar me encuentro con mi amigo y la indeseable arpía que me había dejado hace menos de una hora en mi habitación, desnudo y bramando por justicia. —Llegas a tiempo—James me mira serio y por lo que noto lo que se trae entre manos no es nada bueno. —Le hice caso, jefecito—intento, claro que intento hacerle el chistecito, pero nada. James es un témpano de hielo. —¿Te puedes sentar? —¿Solo seremos nosotros tres? —No necesito a nadie más en este momento… Rocío se había retirado y ninun café le pude pedir, por lo que me acerco a la cafetera, obviando las instrucciones de mi jefe y me sirvo una taza gigante de cafém y vuelvo mi cuerpecito hasta la mesa, donde tomo una silla y la arrastro haciéndola rechiñar en el piso. —Déjate de jugar como pendejo, Aaron. —Y tú, déjate de creer que eres mi padre. —James ¿Podemos empezar la reunión? Aún hay cosas que debo hacer antes de cerrar la propuesta. —Tienes razón—y ahora ¿Qué estaba pasando aquí?—. Aaron te llamé para notificarte que desde mañana Shannon asumirá el puesto de jefe de administración aquí en la oficina central, por lo que ya no dependerá de la sede de Dublín. —¡¿Qué?! —Lo que te acabo de decir, con mi padre lo pensamos bien y creemos que Shannon se está perdiendo siendo una simple asistente. Además, está más que claro que ella hace eso y mucho más en Dublín. —¿Me estás jodiendo? ¡Pero si ni siquiera tiene un título profesional! —Pues parece que no lo necesita y otra cosa, está a punto de titularse y ya ha adquirido la suficiente experiencia junto a ti, es momento de que siga ascendiendo como lo habíamos presupuestado. Esto era el colmo de los colmos, ¿Cómo que ella sería jefa de administración? Debo haber despertado en la dimensión desconocida. Todo parece que se complota contra mí, ahora que la hice firmar ese bendito contrato y ¿Cómo lo iba a cumplir? ¿quién se iba a preocupar de Louise? —No estoy de acuerdo—lanzo molesto, esto no estaba en mis planes y menos ahora que ya tenía más o menos claro lo que quería hacer con ella. —Si lo dices por su relación, no tenemos problema en que sigan, puede que el amor a distancia se fortalezca. La arpía revira los ojos y yo estoy que le aviento la silla por la cabeza. —¿Ya te fue con el cuento? —No fue ella. —¡Yo no fuí! Fue Louise… y de verdad estoy tan sorprendida como tu Aaron, pero también estoy preocupada… por mi niña. La veo directamente a los ojos y sé que está siendo sincera, ella realmente se preocupa por Luise, pero ¿Y quién se preocupa por mí? —Pues ya están avisados los dos, eso era lo que quería hablar con ustedes, ahora iré a lidiar con mi ahijada, pues he pasado a ser su enemigo número uno. Te acabo de quitar el puesto, hermano. Me dice levantándose de su silla y al pasar por mi lado, se agacha y me apreta el hombro. —Nunca pensé que te aprovecharías de tu hija para hacer caer a Shannon, cada día caes más debajo de lo que ya estás. Shannon, acompáñame, quiero presentarte a tu nuevo equipo y de una vez por todas poder irme a casa. —Sí. Ambos salen de la sala de reuniones y me dejan solo mirando a la nada. ¿Qué plan maestro tenía la diosa fortuna para mí que me hacía esto en este preciso momento? me levanté del lugar y me tomé el último sorbo de la taza de café, la dejé en la mesa y comencé a caminar. Me sentía derrotado, molesto y hasta un tanto adolorido ¿Por qué no me preguntó primero? ¿por qué llegó y lo hizo? ¡Ja ! pero si es el jefe qué voy a decir no tengo ni p**o ni caja que tocar en esta fiesta. Lo que no me esperaba era que al salir me los encontrara muertos de la risa con las presentaciones y como uno de los tipos la miraba como si fuese un trozo de carne. —Maldito, infeliz... Me acerqué como el idiota descerebrado que ella dice que soy y marqué terreno como un puto perro. La tomé de la cintura y le di un suave beso en el cuello, ¡Toma, idiota, ella es mía! —Chicos, él es Aaron Connelly, sé que algunos lo conocen, pero es el Ceo de la sede de Dublín y mi novio. ¡Idiota nivel dios! yo que estaba haciendo de todo para marcar territorio y ella como si nada me presenta a sus subalternos. Definitivamente había perdido el toque con las personas, por lo que no me queda más que seguir con mi actuación de macho alfa dueño de esta belleza. —Es un gusto conocerles a todos, espero que la cuiden muy bien mientras esté con ustedes, nuestra hija y yo se los agradeceremos. El insulso que antes la veía como idiota ahora toma una postura más simplona y debo de decir que con eso me quedo pagado, pero no sé por qué se me ocurrió ver a ese traidor que se dice mi amigo. James, por su parte, se está aguantando las carcajadas. Ya sabía yo que ese teatrito no se lo compraba ni él, pero al verme que estoy molesto cambia la actitud y se retira. Por mi parte, yo no he soltado a la arpía en ningún momento y cuando veo que ya no necesitamos seguir aquí la conmino a que me siga. —Cariño, recuerda que debes terminar la propuesta y luego sacaremos a Louise a pasear. —Oh... tienes razón. Chicos, nos vemos mañana y gracias por la bienvenida. Caminamos como dos enamorados hasta entrar en el ascensor y ahí se desata el caos . —Ya no tienes que seguir con el teatrito, Connelly, no hay nadie que te vea. —Y tu deja de hacerte la fácil ante todos. —¿Qué? —Soporta, furmaste un contrato. —Que por lo que veo no podremos cumplir. —Ni se te ocurra pensarlo, Shannon Dumas, algo tendremos que hacer, pero ese contrsto se mantendrá como que me llamo Aaron Connelly. ------------------------------ Copyright © 2025 P. H. Muñoz y Valarch Publishing Todos los derechos reservados. Obra protegida por Safe Creative
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