Como lo había prometido, la fiesta se fue por todo lo alto. Todos los niños disfrutaron del día y cada juego, y no fueron pocos puesto que uno que otro socio y amigo iban hasta con cuatro pequeños, no tenía idea de que les gustará tanto el sexo como a él. Se rió sólo por ese pensamiento. Pero eso fue hace 5 meses y si era totalmente honesto le daba nostalgia. Como cuando los gemelos aprendieron a caminar y dijeron su primera palabra que fue papá, casi lloró ese día. Pero se sentía brutalmente abrumado por como avanzaba el tiempo, parecía que no alcanzaría para estar con su familia. - ¿como está mi amada esposa y mi princesa? - acarició su pequeño vientre - estoy bien. Pero tu hija está inquieta porque está antojada de helado con pasas y maní. - lo que las señoritas pidan lo tienen.
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