Leah
Kaleb se había encargado de dejarme en casa alrededor de las tres de la mañana porque nos quedamos dormidos un buen rato en el sillón. Ayer fue un día lleno de felicidad puesto que oficialmente me encuentro en una relación con él y admito que no tengo idea de cómo es que debo actuar. Decidí visitar a Mina en casa puesto que era domingo y obviamente, se encontraría en casa dispuesta a escuchar todo lo que tenía qué contarle. Busqué la tarjeta de acceso en mi bolso, sí tenía la tarjeta para entrar a su casa cuando deseara, pero ella también posee la mía. Sonreí y entré al departamento sin hacer ni el más mínimo ruido. Solté una risita al ver a Mina salir de la ducha con tan solo una bata cubriendo su cuerpo.
— ¡Santo cielo! —se tocó el pecho soltando un pesado suspiro, parece que la he asustado un poco— ¡Mujer, avísame cuando estés entrando!
—Perdón Mina, pensé que estabas dormida porque apenas son las ocho de la mañana —reí siguiéndola hasta la habitación, donde entró al closet y tomó un vestido sencillo y su ropa interior.
—Bueno, creo que ya eres mi acosadora —bromeó— No aguantas más que un par de días sin verme.
— ¿Quién aguantaría días sin ver a una estrella naciente?
— ¿Estrella naciente, es que así se titular esta obra? —asentí— ¿El descenso de una estrella no sería mil veces mejor?
— ¿Y cuál de nosotras dos es la estrella que está en descenso? —me preocupé un poco.
—Parace que soy yo, evidentemente —esbozó una mueca mientras se colocaba el brasier.
— ¿Te sucede algo? ¿Quieres hablar al respecto? —tomé asiento en su cama— Sabes qué puedes contarme lo que sea.
— ¿Crees qué he estado haciendo las cosas bien? ¿No soy una perdedora por ni siquiera tener una pareja y mucho menos hijos?
— ¿A ti quién te ha dicho qué para ser una mujer exitosa necesitas estar casada y con hijos? Por supuesto que no Mina, tú eres alguien exitoso porque lograste tener tu propio restaurante. Y por fortuna, tiene varias cadenas en el país y cumpliste uno de tus más grandes sueños ¿No es más que suficiente para sentirte realizada? —le pregunté, teniendo la oportunidad de darle un abrazo ya que había terminado de vestirse.
—Sí...Es así, es sólo que realmente me pregunto si algún día voy a contraer matrimonio...Creo que es la crisis de la edad.
—Apenas tienes veintiocho, así que todavía hay tiempo para eso —le sonreí.
—Aún hay tiempo para nosotras...
—Y hablando de relaciones Mina, hay algo muy importante qué aún no sabes —reí para luego guiñarle el ojo.
— ¿Qué es aquello qué no sé? Dime de una vez...
—Puede que no quiera que los demás escuchen...
—Dímelo bajito, o aún mejor, dímelo en secreto —acercó su oído para que pudiese susurrarle.
—Kaleb me ha pedido que sea su novia ayer por la noche y me ha presentado a su familia como tal —me sonrojé al recordar la escena. Mina abrió los ojos sorprendida para después soltar un pequeño grito.
— ¡Santo Dios! —Aplaudió demostrando la emoción que la consumía— Me moría por escuchar eso.
—Y ha sido tan de repente, que por un momento no supe como actuar.
—Ya ni te preocupes por ello, como te he dicho anteriormente, ya vas a descubrirlo con el paso del tiempo. Pero dime...¿Te ha besado ya?
—No, no nos hemos besado —volví a sonrojarme— He actuado como una niña por un segundo y me dijo que sería mejor dejar el beso para un mejor momento.
— ¿Y qué mejor momento qué ese? ¡Si se acababan de confesar! —pusó sus manos en su cintura— Vaya, qué idiotas son ustedes dos.
—Sin embargo, no sé besar...¿Qué hago si me besa?
— ¡Pues qué te bese mujer! ¡Le sigues el beso y ya! —Golpeó mi espalda.
— ¿Y qué tal si muerdo sus labios demasiado fuerte?
— ¿Y por qué morderías sus labios si no sabes dar ni un pequeñito beso? —la miré enojada, aunque luego solté una gran risa— No te preocupes, tú debes disfrutar ese momento y punto.
—Y cuando suceda, recordaré esta tonta conversación entre tú y yo —di un piquete en su brazo— He venido por esa razón, bueno, y a disfrutar de una salida entre nosotras.
—Me alegra qué hayas querido compartir un tiempo conmigo ¿Ya has desayunado?
—Todavía no, le dije a Kaleb que no tenía hambre. Espera un segundo, alguien está llamando —me excusé al escuchar el timbre del teléfono— ¿Hola?
— ¡Leah, soy Jade! —mi corazón se puso como loco y una gran sonrisa apareció en mi rostro al oír la voz de mi amiga.
— ¡Jade, hace tanto qué no hemos hablado! —Mina se sorprendió también al escuchar aquel nombre.
—Sí lo sé, pero cómo he estado fuera del país...En fin, la cosa es que volveré en los próximos días y quiero verte a ti y a Mina.
—De una u otra forma me alegra saber que vas a volver, es que hace tanto que te fuiste...Será un enorme placer volver a compartir contigo una vez más.
—Vaya que sí, las he extrañado mucho...Más de lo que imaginan en realidad.
—Y nosotras a ti, no pienses lo contrario. Además, por aquí han cambiado varias cosas —reí al recordar a mi novio.
— ¿Así? ¿Qué ha cambiado?
—Va a ser mejor que lo veas por ti misma —reí nerviosa— ¿Y cuándo vendrás con exactitud?
—Dentro de dos semanas, por lo que quería avisar. Dile a Mina, yo estoy encantada de volver a verlas. Saben que las adoro —imaginé que también sonrió— He llamado para eso.
—Está bien Jade, entiendo. Gracias por avisar, te veré pronto. Ahora debo colgar.
—Por supuesto, adiós Leah...
—Adiós Jade —colgué la llamada y volteé a ver a mi amiga— Ya has escuchado...Jade vendrá dentro de dos semanas y lo que más quiere es vernos.
— ¿Y no te ha dicho nada más que aquello? ¿Después de perder el contacto por muchísimo tiempo?
—Sí, yo tampoco lo entiendo muy bien siendo honesta —prendí la televisión para ver algún canal que estuviera transmitiendo noticias a esta hora.
Sonreí al encontrar uno, pero, eso cambió al escuchar acerca de lo que estaban hablando:
En Wuhan, China, se registró un brote de una enfermedad respiratoria (neumonía) causada por un agente no identificado.
— ¿Crees que este brote de una nueva enfermedad pueda ser potencialmente peligroso? —cuestioné.
—No tengo idea...Mientras la enfermedad no se extienda a todos los rincones del mundo, supongo que no puede ser tan peligroso de alguna forma.
—Claro que sí, espero que no sea algo muy grave —suspiré— De lo contrario, las consecuencias serán terribles y la vida que conocemos desaparecería.
Wendy
Procuré que la casa se encontrara completamente limpia puesto que Dexter me envió un mensaje hace una hora diciéndome que le gustaría hablar conmigo de algo muy personal. He de admitir que me encuentro muy nerviosa, sin embargo tiene una razón de ser. Lo que sucedió hace tiempo no ha salido de mi cabeza ni en un solo momento, por más que intento olvidarlo.
El timbre sonó alterándome por completo, revisé que no hubiese ningún lugar sucio y acomodé mi cabello por una última vez. Abrí la puerta, encontrándome con un Dexter muy arreglado, como de costumbre:
—Hola Dexter, sigue por favor —le dije con una ligera sonrisa, asintió y entró— Por favor, toma asiento.
—Gracias Wendy —me sonrió de vuelta, tomé asiento frente a él.
—Dime Dexter ¿Qué necesitas?
—Wendy, quiero hablar sobre aquello que hicimos hace unos meses y que arruinó nuestra relación laboral...El tema no ha salido de mi cabeza en estos últimos días —tragué saliva al oírlo, no supe cómo demonios debía reaccionar o responderle.
—Voy a ser muy sincera contigo...Y es que no sé que decirte en realidad, creí que habíamos acordado no volver a tocar el tema —desvié mi mirada, qué cobarde soy.
—Yo sé que teníamos un acuerdo, pero, la relación entre nosotros se ha tornado muy incómoda...Wendy, en realidad, no puedes ni hablar conmigo cuando estamos a solas y cuando lo haces, ni siquiera me ves a la cara —soltó con dureza.
—Bueno, a veces pienso que lo que hicimos jamás debió suceder...Lo veo como un error en primer lugar, y no lo hemos sabido superar al parecer —me puse de pie para servir un poco de vino en dos diferentes copas. Le di una de ellas y tomé un sorbo de la mía.
— ¿Sabes una cosa, Wendy? —enarcó una ceja y me dio una mirada molesta—Para mí fue un honor ver tu cuerpo desnudo y compartir unos cuántos besos apasionados, sin embargo llegué a pensar que a partir de eso empezaríamos una relación formal, no que íbamos a dejar de hablar con el otro.
Bien, me quedé totalmente en blanco gracias a sus palabras tan sorprendentes. Pensé que fue algo de una noche y listo, fin de la historia.
—Ante mis ojos, eras una mujer hermosa llena de virtudes y una mirada preciosa que hace que quiera llenarte el cuerpo de besos —suspiró, un escalofrío me recorrió el cuerpo entero.
—Dexter ¿Y todo eso, aquello que acabas de confesar, es lo mismo que continúas pensando en este instante? —le pregunté.
—Honestamente, es así. No ha cambiado ni siquiera un poco ahora —se puso de pie y me tomó del mentón— Sigo pensando en el delicioso sabor de tus labios y el extravagante olor de tu cuerpo y qué tan grande es mi necesidad de volver a probarlo.
Sonreí extasiada, por un segundo quise mandar todo a la mierda y dejar que me hiciera el amor hasta que el sol saliera.
— ¿Tú qué piensas, muñeca? —susurró en mi oído, tuve que contener mis malditos deseos carnales.
—Dexter...¿Esto responde a tu pregunta? —le susurré en respuesta para luego dejar un pequeño beso en su cuello. Vi como cerró los ojos.
—Wendy...¿Lo qué sientes por mí es deseo s****l o va más allá?
— ¿Te parece que si solo fuera deseo s****l no me habría vuelto a acostar contigo en varias ocasiones? —solté una risita y tomé un poco más de vino—Es obvio ¿No? No me importa sólo el sexo, sino el hombre que tengo frente a mis ojos.
— ¿Y no me lo has dicho antes?
— ¿Y si no he tenido la valentía para ello? —confesé— ¿Si me muero por ti, cómo pretendes que te lo dijera sin más?
Lo miré un poco enojada pero su respuesta fue tomar mi mano y unirla a la suya ¿Qué demonios estaba haciendo, eh? ¿Por qué había callado por tantos meses?
—Dexter...¿Por qué me lo estás diciendo ahora y no antes? —cuestioné, en verdad necesitaba conocer la razón.
—Imaginé que no querías volver a hablar conmigo de una manera tan íntima después de esa noche...Al día siguiente te fuiste sin más y luego, no me volviste a mirar de la misma forma —habló, sonaba bastante dolido. Me arrepentí por mi comportamiento inmaduro.
—Después de esa noche, en la cual no estábamos dentro de todos nuestros sentidos debido al poder del alcohol —me callé de inmediato recordando que hicimos el amor aquella noche que tuvimos una fiesta importante en un hotel para celebrar las ventas de la empresa, nueve meses atrás— No tuve ni la mínima idea acerca de cuál tenía que ser mi comportamiento contigo, así que opté por la peor opción: ignorar lo sucedido por completo e ignorarte a ti también.
—Creía que te arrepentías duramente de esa noche y que por lo mismo, no querías ni verme a la cara ni volver a estar conmigo a solas.
—Qué equivocado estabas Dexter, sin embargo es eso lo que causamos al permanecer en silencio así que lo entiendo perfectamente. Lo que me pregunto ahora es qué va a suceder entre nosotros ya que hemos hablado.
— ¿Y no te preguntas por qué he decidido venir a hablar de esto tan de repente luego de nueve meses?
—Sí, pero no quise preguntar.
—A pesar de eso, yo sí quiero responderte...La verdad es que pensé que en algún momento podrías encontrar a un hombre del que te enamorarías hasta más no poder y en el dolor que me causaría verte con alguien más que no sea yo. Me destrozaría el alma, por lo que el venir aquí es una forma de evitarlo.
— ¿Qué quieres de mí exactamente, Dexter? ¿Quieres que intentemos una relación seria o quieres que seamos una pareja s****l? —solté sin pelos en la lengua. Una de las cosas que más me agradaba en la vida era ser honesta y no tener vergüenza al serlo.
— ¿Es qué todavía no te ha quedado claro? —anunció acercándose y dejando un delicado beso en mi mejilla—Wendy...¿No has escuchado todo lo que dije hace un par de minutos? ¿Erea consciente que me muero por la mujer qué eres y qué me mataría si llego a verte con otro hombre que no sea yo?
—Gracias por volver a repetirlo —susurré acariciando su mentón con cariño— Ha sido un poco difícil de asimilar...
—No importa, es muy evidente que te pondrías de tal manera —puso su brazo sobre mi hombro— Eres muy bonita para mí, demasiado bonita.
Reí nerviosa.
—Muchas gracias, Dexter —susurré— ¿Qué vas a hacer hoy?
—Visitaré a mi madre ya que no lo he hecho en varios días —rió— Quisiera quedarte aquí contigo, no obstante ya me ha comprometido.
—Yo lo comprendo totalmente, no te preocupes por eso —le respondí— Hoy descansaré un poco mientras veo alguna serie y como algo rico.
—Me alegro, te escribiré un mensaje en la tarde para ver cómo te encuentras.
—Lo esperaré con ansias —le dije con alegría, no acababa de asimilar todo lo que mencionó— ¿Lo vamos a intentar? ¿El tener una relación o todavía no deberíamos hacerlo?
—Es lo que más quiero Wendy, pero me encantaría llevarte a un par de lugares antes y dejar todo en claro —respondió—Quiero que nuestra relación empiece de una forma especial, Wendy.
—Está bien, comparto tu decisión —asentí— Por supuesto que sí, es mejor que vayamos con calma.
—Claro que sí. Ahora vas a tener que disculparme porque mi madre comenzará a llamarme pronto.
—Sí —pasé mi mano por su mejilla una vez más— Ya vete Dexter, no pienso quitarte más tu tiempo.
—Gracias Wendy —besó mi mejilla— Me ha aliviado un montón el haberte dicho todo lo que mi corazón sentía.
—Adiós Dexter, saluda a tu madre de mi parte —hice un ademán con mis manos viendo como se acercaba a la puerta.
— ¿Te ha quedado todo claro, entonces? —me preguntó dándome una sonrisa preciosa, capaz de iluminar mi mundo entero.
— ¿Qué? Me has dicho varias cosas, que no sé a qué te refieres —me hice la tonta.
—Quiero saber si has comprendido lo enamorado que estoy de ti —me guiñó el ojo para, acto seguido, salir por la puerta.
Bajé la mirada con un gran sonrojo en las mejillas. Ese hombre me ha dejado temblando.