Cuando la noche cayó, en mi mente aún seguía haciendo eco lo que vi en la mañana. No podía parar de hacerme preguntas con respecto a ese lugar del castillo y si, realmente, se trataba de no más que un almacén de servicio. «Y, como sucedía cada vez que una pregunta no dejaba de dar vueltas en mi mente, sabía que no me sentiría tranquila sino hasta obtener respuestas.» «Tenía que averiguar por mí misma si tan solo se trataba de una simple intuición o había algo más allí. Además, a fin de cuentas, yo también tenía permiso de transitar por el castillo porque también me pertenecía.» Decidida, me levanté de la cama y salí del dormitorio. Traté de que mis pasos no provocaran ningún ruido y decidí tomar el mismo camino por el que me condujo Eir la primera vez. Mi piel se erizó cuando estuve fre

