Punto de vista GASPAR Lo que quiero Gaspar nunca había odiado las cámaras. Había aprendido a convivir con ellas como se convive con la lluvia: sabes que están ahí, sabes que no puedes controlarlas, así que decides cómo caminar bajo su mirada. Pero aquella mañana no era rutina. Era decisión. La sala de prensa estaba llena. Micrófonos alineados, flashes preparados, murmullos contenidos. El nombre de su familia flotaba en el aire como un perfume antiguo que empezaba a resultar cargante. Gaspar tomó asiento sin mirar a nadie en particular. No llevaba discurso escrito. Nunca los había necesitado cuando hablaba desde un lugar honesto. —Gracias por venir —dijo—. Seré directo. Algunos periodistas intercambiaron miradas. No era lo habitual. —En los últimos días se ha hablado mucho de pode

