Capítulo 6

1342 Palabras
ALEX [TIEMPO ACTUAL] El timbre de su casa suena con tiempo atrás con sincronía haciendo una pausa dejando descansar el timbre para tocar la puerta y viceversa. Lento y desorientado se levanta del sofá que lleva tiempo como su cama. — ¡¿Qué?! -gritó con rabia acercándose a la puerta principal. — Abre la maldita puerta ALEJANDRO Reconoce la voz femenina de su hermana y también conoce lo terca y molesta que puede llegar hacer. Abre la puerta llevando una mano a sus ojos cubriéndose del sol cegador — Hermana que gusto -sonrió imitando una sonrisa, Diana hace una mueca al ver el estado deplorable en el que se encuentra su hermano. — Que asco, ni se te ocurra -le pone su mano cubriendo la cara de su hermano que se inclina para besarle — Quítate de mi camino -lo empujó con su hombro haciendo un hueco de su medida e introducirse al apartamento. — Si hermanita, pasa -cerró de un fuerte tirón la puerta —Toma asiento, mi casa es tu casa... — Ay callate, explicame ¿por qué carajos no te has presentado a trabajar? ¿por qué no me has llamado? ¿Sabes que me caso verdad? -levantó su perfecta deja derecha viéndolo con fijeza — Claro que si, dentro de un mes es la boda ¿crees que me olvidaría de algo tan importante para ti? — ¡IDIOTA! Es mañana, mañana me caso y en lugar de estar disfrutando de mi relajante día en un spa que mi prometido amablemente me reservo, estoy aquí buscando al INÚTIL de mi hermano que está perdido desde hace un maldito mes. — Ya hermana, aquí estoy y estaré mañana para ti, perdón ¿si? Como ves no he estado muy bien que digamos así que por favor bájale a tu histeria, mejor deberías preocuparte por tu adorada madrina que no ha llegado. — Por dios Alejandro, Miranda llegó hace dos días — ¿Qué? -levantó la vista con rapidez ¿escuchó bien? — ¿Miranda está aquí? — Me estas preocupando, aparte de idiota ¿sordo? Si está en el país, me voy te dejo el traje que te pondrás a lo que veo no compraste nada o ¿me equivoco? — Gracias enana, ve tranquila que ahí estaré a tiempo. — Gracias Alex, por favor -juntó sus manos en forma de oración — Date una ducha que da pena y limpia este chiquero... ~•~•~•~•~•~ ~•~•~•~•~•~ Revisa su reloj una vez más, llevan ahí horas metidas las tres la novia, su madre y Miranda, está nervioso porque las cosas con ella nunca van bien, pero le encanta la idea de tenerla cerca. Otro vistazo a su reloj indica la jora de salir de casa, la novia tiene que llegar al altar a tiempo, se acerca a la habitación de la cual el sonoro tono de voz de Miranda se escucha como en alguna conferencia de superación personal. Respira una vez más y entra a la habitación — Te ves hermosa -Alex entra a la habitación ignorando las amenazas en la mirada de Miranda enrojecida por la ira. — Hermanita déjame decirte que pareces una princesa, estoy tan feliz por ti -se acercó y abraza a su hermana con dulzura susurra cerca de su oído para que sólo ella escuche le dice: — Siempre estaré aquí para ti, no importa cuando, no importa a qué hora sólo háblame y yo estaré ahí, te amo hermanita y deseo que seas completamente feliz -la alejó de los hombros y le da un tierno beso en su mejilla, saca de su saco una medalla de plata redonda y se la pone en el cuello, Alex sonríe — Esta medalla era de tu mamá, era su favorita y estoy seguro que estaría feliz porque lo tuvieras en este día -sonríe lleva su mano a la medalla, una lágrima se le escapa de sus ojos —No hermana no llores te vas a arruinar el maquillaje ¿no es eso lo que dicen ustedes las chicas? Sonríe saca su pañuelo y seca las lágrimas rebeldes que se le escapan por sus bellos ojos verdes — Es hora ¿están listas? —Lista, vámonos -su madre se acerca la abraza por última vez, su amiga le da otro abrazo y emocionada se despiden de ella. Afuera de la casa hay una limusina negra enfrente de ésta está el carro de Miranda. —Te vemos allá hija -se suben al carro de Miranda. Alex por su parte ayuda a la novia a subir a la limusina, acomoda su vestido y cierra la puerta. — Espera hermana ya regreso -se inclina en la ventanilla de la limusina. — Alex ¿a dónde vas? Es tarde -frunce el ceño con confusión. —Sólo un momento hermanita olvide algo en la casa ya vuelvo, velozmente camina con dirección a su casa abre, la puerta sube de dos en dos escaleras arriba. No puede creer que casi lo olvidaba ¿Dónde están? Remueve sus cosas del cajón encontrando una caja de terciopelo negra. — Aquí está -es un alivio que logró encontrarlo, todo se volvería un caos si el padrino de argollas se presenta sin estas a la boda. Camina distraídamente de regreso con su hermana su celular vibra en su bolsa del pantalón de vestir n***o, lo toma dándose cuenta que es una notificación de las r************* . " Miranda subió una foto " Con curiosidad abre el enlace. En ella está una sonriente chica rodeada de los brazos de un hombre que parece que toma el dispositivo para capturar la imagen, Miranda está de espalda a su pecho tomándolo de los brazos mostrando su mejor perfil con la cabeza hacia la derecha dando espacio para que el chico acomode su rostro en su cuello. Es una foto íntima ella sonríe de esa manera tan especial que hace brillar sus ojos. No es la foto lo que le molesta o que parezcan una pareja de enamorados relajados capturando el momento, es la forma en la que ella se ve, relajada, con la mirada soñadora, sonriente ¿Feliz? Ella nunca se ve cuando está con él ¿por qué? Con el corazón adolorido mete su móvil a su pantalón para volver a su coraza, a su escudo donde nadie entrará. Dibuja la mejor sonrisa que tiene en su rostro para su hermana, al salir de la casa se da cuenta de dos cosas. 1.- La novia se dio a la fuga 2.- No llegará a tiempo Suelta una carcajada, esa hermana suya se las pagará, tendrá que ir en su moto, solo así podrá alcanzar la ceremonia. Entra a la casa, se acerca a la mesa que está cerca del teléfono; ahí hay una pecera donde no hay pez desde que se le murió a Diana cuando era una niña, en su lugar tiene llaves de toda la casa copias de los vehículos y de su "RAFAELA" su moto. Con llaves en mano se dirige a la cochera donde lo espera su amada Rafaela, introduce la llave en la puerta busca con la mirada su casco en el momento de girar su rostro por el rabillo de su ojo ve algo que llama la atención. Rápidamente se gira en sus talones para dirigirse hacia eso que le llamó la atención. — ¿Qué demonios? -en el piso esta un hombre inconsciente vestido con un traje n***o a un lado de este está su sombrero n***o es el ¿chofer? Su sangre se congela, el miedo poco a poco se introduce en su corazón, Diana. Tembloroso saca su móvil marcando el número de memoria. — ¿A qué debo el honor de tu llamada? -pregunta algo fastidiado. — Draco algo ha pasado... Diana.... no está; la dejé en la limosna para ir por las argollas que olvide en la habitación y cuando regresé no estaba, encontré al chofer en el piso inconsciente.
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