Capítulo 1

1277 Palabras
Capítulo 1 Alejandro  Abre sus ojos abruptamente, todo gira a su alrededor, la cabeza se le partirá en dos, desorientado camina de lado a lado utilizando la pared de guía para no caerse. No importa cuánto licor ingiera ella no volverá, no entrará por esa puerta diciendo lo que tanto desea escuchar. Toma la botella de tequila que está en la barra, camina de regreso al sofá que ha sido su hogar desde días atrás; lleva la botella a sus labios dando un largo trago sin remordimientos, sin gestos, sin siquiera poder saborearlo. El líquido caliente pasa por su garganta adormeciendo aún más su cuerpo. No bebe para olvidar eso sería muy sencillo, él bebe para recordarla con más nitidez, que todos sus momentos lleguen con intensidad así como ella lo es. Cierra sus ojos cansado, hundiéndose aún más en el sofá. - ¿Dónde estás?-cuestiona con frustración a una habitación vacía como si este tuviera las respuestas a sus preguntas; toma una bocanada de aire cerrando sus ojos con fuerzas. La había esperado por horas incluso días, pero nunca volvió, se fue nadie le daba razón de ella. La busco con su padre, pero fue inútil él nunca se ha preocupado de su hija; Diana estaba igual o peor de preocupada, su boda se acercaba y de Miranda "ni sus luces". ¡Maldita mujer! Se coló hasta la médula ¿en qué momento pasó? Pasa su mano por su cabello con frustración, recuerda la primera vez que la vio, esa maldita vez que entró a su casa era una cría; tenía ¿16 años? La conoció en su etapa de universitario, una sonrisa se dibuja en su rostro, esa mujer era un maldito desastre, pero era su desastre favorito.                   PRIMER ENCUENTRO 8 Años atrás -¡Madre! -grita al cerrar la puerta de su casa detrás de él, tira al piso la pesada mochila deportiva que cuelga de su hombro, está sucio y sudado el entrenamiento fue intenso. - ¿Madre?-se encamina hacia la cocina frunce el ceño al no encontrarla. - Aquí arriba cariño-grita su madre desde la segunda planta. Toma sus cosas que dejó en el piso, si su madre las llega a ver " Arde Troya" sube los escalones de dos en dos   -Madre -se planta en el marco de la puerta, niega con la cabeza inspeccionando su cuarto semi recogido y a su madre con medio cuerpo metida debajo de la cama - ¿Qué haces? -suelta con molestia,  Le molestaba que ella hiciera eso, le recordaba lo desordenado que era. - ¿Tú qué crees? -sale debajo de la cama, -ordenar este chiquero, ¿como es posible que puedas dormir aquí? -pasa su mano por toda la habitación señalando todo el lugar. Y empieza la misma cantaleta otra vez.... rueda los ojos hacia arriba se acerca al sofá para tumbarse en el, esto será largo y con un suspiro resignado se dispone a escuchar a su madre.... El timbre de la casa suena interrumpiendo a Sandra, toma el cesto lleno de ropa sucia y sale de la habitación. -Gracias a Dios -murmura al ver a su madre salir de la habitación. -Escuche eso, ya terminaremos esta plática -sentenció su progenitora con su dedo índice. Salta del sofá aprovechando la poca privacidad que le otorgan, busca con su mirada su toalla favorita, la toma para dirigirse a tomar una ducha. Escucha una voz proveniente de abajo al pasar por el pasillo, pero no da importancia serán los vendedores piensa y se mete al baño. ~•~•~ - ¡Maldición! -chasquea su lengua con desaprobación por salir deprisa de su habitación olvidó su ropa, no puede salir así cuando su hermana y madre están en casa. Abre la puerta y saca la cabeza para saber si hay alguien cerca, el pasillo solitario y en silencio le dan la bienvenida. Toma con fuerza el nudo de su toalla que cuelga de sus caderas, con sigilo sale hacia su cuarto.Gira la perilla rápidamente y se introduce a sus aposentos. Inmediatamente siente que algo o más bien alguien choca en su pecho y cae de bruces al piso. -¡Auch! Mi trasero -la intrusa levanta la mirada para ver mejor con que acaba de chocar, su boca se abre haciendo una perfecta O su mirada pasa por el cuerpo duro y húmedo de Alejandro que no deja de verla divertido y a su vez con asombro.. -¿Quién eres tú? -su voz sale más dura de lo que pretendía. - Yo.... Yo solo -carraspeó para aclarar su garganta, se le ve nerviosa, esto será divertido, sonríe con malicia. - ¿Eres una ladrona? ¿Qué te robaste? -interroga rápidamente con su mano hecha puño. - ¿Qué te pasa? Yo no soy ninguna ladrona -se pone de pie quedando de frente al chico. Es más baja que él por lo que tiene que inclinar la cabeza, es robusta pero con curvas en los lugares exactos. - Te lo preguntaré una vez más -gira su cabeza enmarcando una ceja -¿Quién eres?-instintivamente se acerca más a ella, se deleita con sus hermosos labios, son una gran invitación a mordisquear. - Soy... Miranda -dice en un susurro provocando que un escalofrío recorra toda su espalda, los ojos de la chica bajan lentamente hacia su torso desnudo. Su visión nublada en deseo especial y diferente se instala en su pecho, tiene que investigar más sobre esta beldad que entraba en su habitación.No era el tipo de chica que le gustaba, pero tampoco desaprovecha la oportunidad que se le presentaba. -Miranda ¿qué? -se acerca más buscando el calor de su cuerpo, una sonrisa torcida se instala en su boca, en realidad está disfrutando de este inoportuno accidente. - ¡LA QUE TE ROBA LA TOALLA! en un rápido movimiento pone su mano en la toalla azul que está en su cadera tirando de esta fuertemente, haciendo que pierda el equilibrio y caiga al piso dejando su trasero al aire. Escucha la puerta cerrarse unos segundos después, reaccionando rápidamente, se coloca unas bermudas para salir a buscar a esa descarada mujer, pero cuando abre su puerta la ve entrando junto con su hermana a su habitación ¡Mierda! Era amiga de su hermana, como no lo imagino antes si era tan obvio. Dos horas después del incidente se decide bajar, ya era la hora de cenar el olor de la comida de su madre se cuela por toda la habitación recordando el hambre feroz que tenía, baja las escaleras de dos en dos, ve a su hermana colocando cuatro manteles en la mesa ¿Será posible? - ¿Tenemos visita? -se acerca a su hermanita y le deposita un beso en su frente. -Sí, mamá invito a mi compañera de clases -dice sonriente, vuelve su vista a la mesa terminando de arreglar los servicios. Echa un vistazo hacia la cocina hasta encontrarse con la intrusa con unos platos en la mano. La ve entrar tan segura de sí misma, como " Juan por su casa" con porte y un toque de inocencia de " No romper ningún plato" -Miranda, te presento a mi hermano Alejandro dice cordialmente rogando a dios que su hermano no arruine su oportunidad de hacer una nueva amiga. Siempre terminan enamorándose de su hermano, él gana una nueva chica y ella pierde una amiga, después que las manda por un tubo ellas no la quieren volver a ver. - ¡Oh! Mucho gusto. Miranda compañera de clases de Diana -la chica responde naturalmente, como si nada hubiera pasado minutos atrás. Esa chica es de cuidado, esto será muy divertido ..
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