Narrador. Emma admiraba toda la ropa hermosa que Dimitri había enviado a comprar para ella y no sabía cuál de todos los vestidos hermosos elegir, Lucia y Anabel la ayudaban a vestirse, ya que ella estaba hecha un manojo de nervios. —Emma cuida tu cuello no vayas a ser comida de murciélago— bromeó Lucia aportando más nerviosismos al cuerpo de Emma. —Lucia tu comentario no me ayuda, es mucho para procesar en un día; primero me entero de que el hombre con quien me acosté y me seguiré acostando porque me ha gustado el condenado es un lobo y no cualquier lobo sino el rey de todos y ahora iré a un lugar en donde estaré encerrada con vampiros, demonios, brujos, Elfos y quién sabe cuántas cosas más que con tronar sus dedos me partirían a la mitad y harían tarta de Emma—, Dimitri y los demás chi

