Narrador. William miraba a los tres lobos de sus amigas con los ojos brillosos deleitándose con las vistas que le daban esos cuerpos perfectos y Emma y Lucía no hacían más que reírse al verles las caras a sus machos quienes gruñían incómodos. —Mi esposo ve estás bendiciones y juro que no me deja volver a este lugar, él es muy celoso, pero no hay nada malo en refrescarse la vista con cosas hermosas como estas, desde hoy vendré a visitar siempre— le hablo a Zamer agarrando su mano con confianza creando una nueva amistad. Sin embargo, en el momento que fue arrastrado de golpe hacía una pared soltó un grito que hizo a los presentes tapar sus oídos y a su pequeño perro asustarse y empezó a ladrar estando entre su brazo izquierdo. —Ese esposo lo dejaras ahora mismo porque eres mío, o le arran

