Narra Emma. Estaba en una incómoda situación, andar sin ropa interior por toda la clínica me hacía sentir desnuda, como si no cargara ropa sobre mi cuerpo. Sin embargo, ya estoy mucho mejor que hace una hora cuando con cada paso sentía como mis muslos se resbalaban con mis propios fluidos. —Emma no sé a qué rayos le corres, pero tengo que decirte que la yegua del señor Moretti está de parto—dijo Lucía mientras entraba a mi oficina gritando como loca. —¿y? —le pregunté. —¡Qué descaro! Todavía me preguntas; sin embargo, como soy una amiga de verdad y no como ciertas personas. Te diré que te toca a ti ir a su rancho, ya que sabrás que no traerán a tremenda yegua aquí a la clínica—mis cejas se arquearon solas tras escuchar que no solo estaré dentro de la clínica desnuda, sino que deb

