Los días pasaban sin mucha novedad, no volvimos a necesitar más contacto del “normal y necesario”, nos veíamos solo para asistir a eventos o para almorzar, la noticia de nuestro noviazgo estaba en cada revista de moda y de espectáculos, una parte de mí, le agradaba que la noticia fuera de dominio público, pero otra hacía preguntarme lo que ocurriría cuando este contrato llegara al final. Por al menos dos meses, nuestra rutina continuó sin muchos cambios, Sarah parecía estar cómoda conmigo, su actuación se había vuelto más que perfecta y con el tiempo se había acostumbrado a representar su papel de “novia”, me di cuenta que me estaba acostumbrando a su compañía, la confianza que tenía en ella, solo crecía y también comenzaba a sentirme atraído, de pronto sentía la necesidad de verla, me

