PROMETÍ HACERLO. PERO, en fin, después de conocer todo aquello, me despedí de Cristina. No me gustaba mantenerme enganchada preguntando por cosas del pasado. Al día siguiente tendría que ir al Aeropuerto para viajar a Santiago de Chile, y tenía los nervios y la emoción a millón. Le escribí a Tobías que tenía todo listo para partir mañana, y que le escribía para que me fuese a buscar al Aeropuerto, él replicó de manera positiva. Le dije a Eloína que me fuese a visitar aquella noche en el apartamento para fumar unos cigarros abajo. Faltaban 5 minutos para las siete de la noche, y en las áreas verdes del edificio estaba un joven, guitarrista que cantaba una exquisita trova argentina, esas que conmueven el alma. Con la luna de testigo, de aquella última noche en Mendoza, le agradecí a Eloína p

