A LAS SEIS Y MEDIA Eloína me escribió que estaba desayunando para venir a buscarme. Sus padres le habían prestado el carro para llevarme al terminal. Así que yo decidí terminar de fumar el cigarro y subir para asegurarme que nada se me quedaba en la habitación, el resto de cosas innecesarias y que generarían cargos extras en el aeropuerto, y que además estorbarían en Chile, las había dejado en casa de Eloína para un eventual regreso. Me aseguré de llevar mi Tablet, laptop, cepillo de dientes, cargadores, ropa y accesorios personales. A un cuarto para las siete Eloína me envía un mensaje que estaba llegando al Edificio. Había varias maletas que dejar en su casa así que ella, cuando llegó, me ayudó a bajarlas. Mis maletas para el viaje era un pequeño equipaje de mano en donde guardaba los ap

