Semanas agotadoras transcurrieron y Sophie sentía que un camión le había atropellado. Su cuerpo rogaba por un descanso y su mente necesitaba desconectarse del mundo. Sus pacientes, aunque no muchos, tenían problemas que requerían toda su atención, estudios y control de palabras; pues a veces perdía la paciencia y sentía el impulso de ponerlos en su sitio de una vez por todas. El caso de Abigail, era el que más ocupaba su agenda. A pesar de verla con frecuencia, no era mucho lo que avanzaba, era como un ciclo en el que das un paso y retrocedes tres; Estaba frustrada. - Abigail —Resopló Sophie tratando de no salir corriendo de su oficina— Por última vez, ya me has mentido seis veces y créeme que me estoy hartando de ti. - ¡Pero doctora, le juro que le digo la verdad! —Dijo la chica

