Al llegar, Sophie se encerró en su habitación. Mientras tanto, Álvaro se encargó de preparar algo para comer antes de ir a la casa de su madre. Sophie, luego de asearse, se acercó y se sentó a observar al hombre en la cocina. Álvaro estaba tan concentrado en sus pensamientos que no se dio cuenta de la presencia de ella, sino hasta cuando ya tenía los platos servidos. - ¿Sirvo las bebidas? —Preguntó ella desde el refrigerador. Álvaro casi deja caer uno de los platos al escuchar su voz. - ¿Desde cuándo estas allí? —Preguntó él mirándola con las cejas hundidas. - Estoy aquí desde cuando estabas cortando el brócoli —Pasó por su lado con una jarra de jugo de naranja y dos vasos. - Comienzo a creer que eres una gata —Sophie sonrió. - Lo dice el gato que entra en las casas sin ser detecta

