Salgo del pequeño refugio y me dirijo a la playa, donde está Alejandro concentrado mirando al horizonte de espaldas hacia mi, hay ramas y mucha maleza al rededor producto de la tormenta de anoche.
-¡Alejandro!- Lo llamo, pero el no se mueve - ¿Qué sucede?
El se voltea la y señala con la barbilla hacia la playa muy serio, miro en la orilla y ahí hay una gran cantidad de peces muertos, pero lo que mas llama mi atención no es eso; es la cantidad de escombros del accidente que hay en la playa, maletas, pedazos del avion y otras cosas que no logro identificar que son.
-¿Que es todo esto?- Me pregunto si el avion cayó cerca de aquí, ¿Por qué no han venido los rescatistas?
-Al parecer el viento de la tormenta trajo las cosas del avion que estaban flotando en el mar.- Miro las laminas y no imagino a que parte del avion pertenecen, no se ven pesadas.
-¿Por qué hay tantos peces muertos?- Me pregunto que les pudo pasar.
-A veces es consecuencia de la tormenta.- Espero que sean aptos para nuestro consumo, nos servirían para alimentarnos por días.
-¿Se pueden ingerir?- Si no, tendremos que pescar y la verdad no se si pueda hacerlo.
-Creo que si, solo hay que revisarlos.
Nos ponemos manos a la obra a recoger primero las cosas que trajo la marea del avion, hay un par de maletas que traigo fuera del agua, también enterrado en la playa hay un contenedor, parecidos a los que las usan las familias para llevar comida a sus paseos, mis esperanzas crecen cuando veo esto, puede tener agua y alimentos.
Trato de sacarlo pero es muy pesado así que Alejandro inmediatamente viene en mi ayuda para moverlo y revisarlo.
llevamos todo donde tenemos nuestro campamento y procedemos a revisar los peces que están en la orilla, a ver si se pueden comer, al parecer pudo ser un rayo que cayo al mar durante la tormenta lo que los mató, no se ven extraños ni tienen mal olor, sé que se puede identificar si un pez está en mal estado en sus ojos y al parecer todo está bien, tomamos los peces, los limpiamos y los ponemos en una estacas para cocinarlos cuando logremos armar nuevamente la hoguera, para que no se echen a perder.
buscamos nuevamente con que prender la fogata pero es muy difícil ya que todo está húmedo, igual pasamos un buen tiempo reuniendo ramas y toda la leña que nos pueda servir para encender el fuego, aprovechamos que hay sol y los ponemos a secar en mitad de la arena.
Mientras se seca la leña, aprovechamos para revisar lo que encontramos en la playa, Alejandro sacó del agua unas laminas que estaban flotando en la playa, dice que no será útil para proteger el refugio.
Abrimos una de las maletas y al parecer pertenecía a una mujer, tiene ropa de playa, algunos vestidos y objetos de aseo personal como shampoo, jabón liquido y crema dental.
Hay también unas sandalias, zapatos para la playa, unos lentes de sol y un sombrero, rebusco en los bolsillos y encuentro ropa interior y una cámara fotográfica; me pruebo los zapatos y me quedan un poco pequeños, no creo que pueda usarlos, las sandalias si es probable que lo haga ya que solo traen la división en el dedo gordo del pie, así que solo me queda por fuera un poco del talón.
Siento que he tenido mucha suerte, porque la otra maleta también trae cosas de mujer, entre ellos tampones y cosas de higiene femenina
-Lamento que no consiguieras nada.- Le digo porque me siento culpable por todo lo que encontré para mi.
-No te preocupes, puedo usar estos pantalones de chándal.- Dice levantado unos que se ven un poco grandes para ser de una chica.
- Al menos no son rosa chicle.- Nos reímos de eso y cerramos las maletas.
Dejamos de ultimo el contenedor, que esta sellado herméticamente y casi ni podemos abrirlo, cuando al fin lo logramos, encontramos pequeños contenedores plásticos con alimentos, nos miramos sorprendidos y nos emocionamos al ver que casi todo está en buen estado, tenemos arroz, unas legumbres, pollo y unos sobres de té, de café y crema; salto de alegría, porque todo esto nos ayudará a pasar unos cuantos días, hasta que nos encuentren; casi lo abrazo como cuando encontramos el agua, pero me aguanto las ganas, no quiero que piense que soy una pegajosa.
-¿Cuando crees que vendrán por nosotros?- Me parece muy bien que encontramos comida y cosas para sobrevivir, pero no quiero pasar mucho mas tiempo aqui, quiero volver a casa.
-Espero que pronto.- Dice pensativo.- Leí una vez que se pueden tardar hasta semanas.- Espero no sea nuestro caso, se que los recates son tardados y mas si no saben donde buscar.
-Quiero volver a casa pronto.- Susurro con tristeza.
-¿Tan rápido te aburriste de mi compañía?- Me quedo sin palabras, no se que responder a eso, quien podría aburrirse de estar con alguien como el.
-Claro que no.- Digo sonrojándome.
Cerramos el contenedor y nos vamos a seguir con la tarea de volver a hacer la hoguera, esta vez es mas grande que la anterior, el fuego debe llamar la atención de algún avion. Reunimos mucha madera y esperamos que esté lo suficientemente seca para encender, las hojas de los arboles muertos son los que ayudaran a que el fuego se encienda, es muy difícil por que muchas están húmedas, pero luego de varios intentos logramos encender las ramas y encender lentamente la fogata.
Ponemos los peces que teníamos en las estacas, a que se cocinen a un lado para que no se nos quemen..
Alejandro dedica todo el día hasta que hay luz del sol, a arreglar el refugio para que sea mas fuerte y nos proteja de animales y la lluvia, lo miro embobada, el tipo es demasiado guapo para su propio bien, espero no llegue el momento en que no pueda controlarme y salte sobre el.
Infló la balsa nuevamente y construyó el refugio al rededor de esta, puso las laminas sobre las palmas superiores para que sea nuestro techo; espero que las bases sean lo suficientemente fuertes y no se nos caiga todo encima.
Ahora el refugio es un poco mas grande y al estar dentro de la balsa no corremos el riesgo que nos muerda una serpiente o un escorpión.
Esta noche a diferencia de la anterior, el cielo está lleno de estrellas, nos sentamos junto a la fogata y hablamos de nuestras vidas en el mundo real, le hablo de mi loca y manipuladora madre y de como mi padre parece su títere, le cuento cosas de mi trabajo y como deseaba pasar las vacaciones de mi vida en Punta Cana.
-Que mas aventura que esta.- Me dice juguetón.
Me dice cosas de el, de su infancia y de lo duro que fue salir adelante, me cuenta que eran muy pobres y tuvo que aprender a sobrevivir el día a día, comprendo ahora como es que sabe hacer tantas cosas, yo nunca pasé por algo así, pienso en como mis padres pudieron darme una buena vida y lo diferentes que fueron nuestras infancias.
Me preocupa, porque entre mas lo conozco, mas me gusta, antes solo era un amor platónico, pero ahora es un hombre real, fuerte y valiente, que esta cuidando de mi.