—¡AYYY! —Exclamé en un quejido. Joselyn me despertó bruscamente de un almohadazo. —¡Que te despiertes o llegarás tarde a la Universidad! —repicó. Tomé mi teléfono que reposaba en la mesita al lado de la cama, para verificar la hora. Afortunadamente me despertó a tiempo, la alarma tenía el sonido bajo y ni pude escucharla. Agradecí que me levantara, aunque no era la manera. Jos estaba de pie, con la almohada aún sosteniendola en posición de ataque, ya predispuesta. Aunque no tenía ganas de luchar. Ella me dio una mirada de estupefacción. —¿Y qué bicho te pico? Caminé cual perezosa hasta el baño, rascando mi cabeza. —Anoche no pude dormir bien. Apenas y pude pegar un ojo como a las cuatro. Seguidamente dejó escapar un sonido de asombro. —¿Y eso por qué? Sostenía mi cepillo

