Apoyo Desconocido

1217 Palabras
Robert escuchó el fuerte golpe, pero nunca lo sintió. Abrió los ojos y allí estaba la chica que una vez llegó a ser su pareja: Mary. Con brazos en x consiguió detener el ataque de aquel oponente incognito. La sangre comenzó a chorrear por los brazos de esta tras el impacto. Los ojos escarlata de la sombra miraban a la chica con ira e impotencia. –Hazte a un lado. –Musitó por lo bajo. –¿En serio? ¡Ven y enfréntame! –Mary habló entre dientes mostrando su ira. De un salto Mary estaba sobre su oponente lanzando una patada cargada de electricidad. La sombra ni se inmutó. Mary traspasó el cuerpo intangible sin hacerle ningún daño. –No tienes oportunidad frente a mí. –Se burló el espectro. –Eso es lo que crees. –Añadió mirándola sobre el hombro. En el centro del manto oscuro brilló un punto de luz amarilla. Mary sonrió al ver que dicha chispa eléctrica estallaba como una fuerte descarga eléctrica. La figura oscura emitió un fuerte grito que aparentó ser más de terror que de dolor. La luz eléctrica desapareció. El oponente de ambos estaba intacto pero sus ojos reflejaban terror. –¡Desgraciada! –Gritó indignada. –Así que realmente eres tú… –Mary parecía incrédula. –¿Qué estás diciendo? –Es obvio que la electricidad no afecta a una masa intangible de oscuridad. –Comenzó la pelirroja–. Aun así tu grito de terror solo pudo ser porque habías sentido antes el efecto de una descarga eléctrica, ¿me equivoco, Alexa? Un silencio invadió el lugar… silencio que fue roto por una fuerte explosión proveniente del lugar donde Anabelle se encontraba. La chica de la sombra sonrió visiblemente mirando a Mary. Poco a poco la figura abstracta fue tomando forma hasta llegar a ser una silueta femenina, la cual no tardó en definirse totalmente. Era Alexa. –Felicidades, Mary. –La Nighter aplaudía con sarcasmo–. Me has descubierto de una forma muy astuta. Pero mi objetivo ha concluido aquí y la Zirconia está en manos de Anabelle. Es nuestra victoria. Ríndanse; ¡no tienen oportunidad frente a nosotros! A la espalda de Robert una esfera oscura se había formado y explotó en el momento en que Alexa desaparecía del lugar. *** Scarlet no consiguió escapatoria. Ambas esferas alcanzaron su abdomen generándole tal dolor que fue expresado con un grito seguido de unas gotas de sangre que salieron de su boca. La Clorux miró el área afectada, estaba roja y sangrando. Sus labios temblaban junto a la respiración agitada que solo indicaba temor. –¿Tienes miedo? –La rubia soltó una fuerte carcajada–. Vaya imagen que nos deja la reina de los Clorux. Me impactas. –Mei seguía avanzando mientras un par de esferas más aparecían junto a ella, pero esta vez llevaban un núcleo de energía oscura–. Pienso que debe ser divertido observar lo que pasa al fusionar el efecto de ambas piedras ¿no crees? –Aún si acabas conmigo Jaen te destruirá. –Jadeó Scarlet. –Jaen… –Analizó la villana–. Ese pequeño mocoso está tardando en reaccionar a la marca de nacimiento. –¿Marca de nacimiento? –Se sorprendió la reina. –Parece ser que no te la ha enseñado. –Mei soltó una carcajada–. Que confianza tan sólida, ¿no te parece? Siendo pareja ya deberías conocer “todo” de él… –añadió en burla–… por ende debiste ver e incluso tocar dicha marca. –¿De qué estás hablando? –No importa. De igual forma es el fin, Su Alteza. –La rubia hizo una reverencia de forma sarcástica en el momento en que disparaba las esferas a Scarlet. Era el fin. Cerró los ojos con fuerza… pero escuchó sonar la explosión justo frente a ella. No solo eso, al abrir los ojos la vio: estaba envuelta en una cúpula de hielo dorado. –Jaen… –Musitó Scarlet asombrada sin detallar mucho. –No, no soy Jaen. Frente a ella se encontraba un chico con armadura azul celeste. No era mucho lo que podía ver ya que estaba de espalda a ella, pero algunos rizos rubios se escapaban del yelmo. –¿Quién… eres tú? –Inquirió Mei intentando mirar el rostro de este nuevo sujeto. –Solo lo diré una vez, Mei. –La voz de este dejaba en evidencia que no se iría por las ramas–. Vete de aquí junto con tu gente antes de que se conviertan en una pila de cuerpos sin vida. –Dije ¿Quién-eres-tú? –La rubia escupió cada palabra con furia. –Te lo advertí. Con solo abrir su mano derecha estaba rodeado de agujas hechas de hielo dorado. Mei dio un paso atrás al ver tal amenaza. El chico no esperó nada antes de liberar su ataque. Abriendo portales oscuros consiguió enviar algunas agujas a otros lugares cercanos, pero eran demasiadas para eludirlas todas. Sintió como una de ellas se clavó en su pierna derecha y otra en el costado. Su oponente nuevamente formaba la segunda oleada. –¡Esto no ha acabado, Scarlet! –Gritó entre quejidos y muecas de dolor–. ¡Yo misma te mataré con mis manos por robar lo que me pertenecía! Y abriendo un portal se fundió en él. Scarlet miraba atónita a quien frente a ella estaba. No podía creer que realmente se tratara de aquella persona. Sí, le conocía por oídas. –¿Te encuentras bien, Scarlet? –Preguntó el chico sin mirarle. –Si… –La reina intentaba ver su rostro–. Gracias por salvarme. –Es un alivio. –Respondió. –¿Quién eres? –Eso no es importante. Y de forma repentina, explotó en miles de fragmentos de hielo dorado al igual que el escudo que la protegía. Era un clon de hielo dorado. *** Algo cayó entre Jaen y su madre levantando el polvo del suelo. El chico dio un par de pasos atrás mientras intentaba distinguir que estaba allí. Los ojos de Anabelle buscaban entre la nube de polvo crujiendo los dientes por la ira. –Jaen… ¿eres idiota o solo practicas para ello? –La voz de Mike sonaba furiosa. Este se acercaba, dejando ver su silueta a través del polvo–. ¿O es que acaso he de considerar esto como un intento de traición? –El príncipe estaba frente a Jaen con ojos entrecerrados. –Yo… –Jaen tragó saliva–. No, no es lo que pare… El humano no consiguió terminar de hablar antes de sentir el fuerte puño del Frinx en su mejilla. Se tapó la boca con ambas manos sintiendo como sangre brotaba de la comisura de sus labios. Miró atónito a Michael… –¡Reacciona, imbécil! –Gritó furioso–. ¡Esta mujer no traerá de vuelta a Hide! Jaen no respondió, pero si vio como Anabelle se acercaba a toda velocidad con una espada en sus manos dispuesta a a****r a Mike por la espalda. Rápidamente dio un empujón al chico, apartándolo del camino mientras con la otra mano desenfundaba su espada y detenía el ataque de su madre. Ambas espadas resonaron al chocar entre sí. –¿Qué haces, Jaen? –Anabelle alzó una ceja–. Estaba a punto de acabar con ese estorbo. –¿De la misma forma como acabaste con Hide? –Jaen entrecerró los ojos negando con la cabeza. La mujer sonrió antes de dar un paso atrás. –Bien, entonces sigue con tus amigos. –Aceptó su madre negando con la cabeza–. Pronto vendrás, Jaen, no eres de aquí y estás a punto de darte cuenta de ello. –Anabelle abrió un portal a su lado y se fundió de forma veloz, desapareciendo con ella todo su batallón y, además, la Zirconia Eléctrica.
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