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1989 Palabras
Las gigantescas puertas del Palacio de la Noche se abrían para dejar entrar a un par de guardias con una cautiva que caminaba entre ambos esposada. Los ojos de la chica iban hacia la mujer en el trono llenos de ira, rencor y dolor. –Eres muy joven para tener tanta rabia en tus ojos, pequeña princesa Electric. –El rostro de la humana expresaba fingida dulzura. Daphne no respondió. Su mirada de repugnancia no cambió. –Creo que no tienes clara tu condición, mocosa. –Su amabilidad desapareció–. La Zirconia está bajo mi poder, tu reino ha caído. –¿Y crees que el tuyo durará mucho? –La princesa escupió a los pies de su rival. –Así que esta mocosa si habla. –Hizo un ademán que basto para que uno de los guardias lanzara un golpe a Daphne en el estómago, privándola del habla–. Pero no tienes derecho a interrumpirme, idiota. –¿Lo… lo disfrutas? –Respondió la joven con una sonrisa adolorida. –¿Qué dices? –Anabelle le miró con curiosidad. – ¿Disfrutas ser odiada por tu propio hijo? –La princesa vio a los ojos de su rival–. ¡Le das asco! Anabelle hizo una segunda seña. Esta vez fueron tres los golpes que se dirigieron a la princesa. El sabor a sangre llenó su boca. –Hide y Mary también te apreciaban… –Continuó hablando tras una mueca de dolor– Y les respondiste siendo la basura que eres ahora. –Vaya, vaya. –Anabelle sonrió–. Eres valiente, sabandija. –Yo diría que es estúpida. –Mei entraba a la sala del trono mirando sobre el hombro a Daphne–. Lo suficiente como para desafiarte. –Ya que hablas tanto, niña, comenzarás a responder las preguntas que te haga. –Anabelle se sentó en su trono–. Coopera y terminaremos de forma sencilla e indolora. –No diré nada. –Las palabras fueron escupidas con ira. –Primera pregunta. ¿A qué parte del mundo humano fue Jaen? –Al inodoro. –Respondió en son de mofa –Tú te lo buscaste. Uno de los guardias alzó un látigo hecho con un fragmento de cada piedra que Anabelle tenía en su poder… y lanzó el latigazo a la Electric. *** –¿Todo esto realmente es cierto? –Robert aun parecía incrédulo–. Quiero decir, es la primera vez que escucho de un mundo con criaturas inhumanas. –Robert, ¿no te parece suficiente con ver un edificio congelado derrumbarse, un chico con marcas en su cuerpo y orejas largas, una chica de cabello verde fosforescente, trozos de diamantes de múltiples colores y, además, que seamos nosotros quienes te lo digamos? –La pelirroja poco a poco perdía su paciencia. Las calles comenzaban a llenarse de personas que se movilizaban a sus respectivos trabajos. Mary aún no estaba segura de como captaría la atención de alguien con una historia como la de Ashura, pero tendría que intentarlo. Sin esperar a que Robert respondiera, caminó hasta una pequeña plaza concurrida. Suspiró antes de contar hasta tres… –¡Necesito la atención de todos! –Comenzó sin dudar. Muchos la miraron como si estuviera loca, otros pocos se detuvieron con una sonrisa y algunos ni siquiera se molestaron en oírla–. Por favor, escúchenme. –Al parecer tendremos un espectáculo. –Susurraron algunos. –Probablemente quiera hablar de dios. –Respondieron otros. –Está loca. Será divertido verla hablar sola. –Sentenciaron unos pocos mostrando sonrisas de mofa–. Pero por lo menos tiene el cuerpo de una diosa. –Sé que me verán como una demente. –Su audiencia era de unas diez personas–. Pero necesito que me crean en todo lo que voy a decir porque no es falso. La sonrisa no se apartaba del rostro de quienes la miraban –No estamos solos. Los humanos no somos los únicos seres inteligentes que existen. –Los nervios le atacaban, más aun dándose cuenta de la forma en que le miraban–. Hay siete tipos de seres vivos que usan su inteligencia para crear una civilización. El mundo de estos se encuentra colgando de un hilo por causa de una mujer humana cuya ambición la ha llevado a hacer cosas maquiavélicas. –Inhaló antes de continuar–. Queda poco tiempo antes de que esta destruya el mundo de estas criaturas… pero podemos ayudarlas si unimos fuerzas los humanos. Si su mundo cae… el nuestro será el siguiente. *** Los ojos de Scarlet paseaban por todos los lugares que caminaban, detallando cada una de las partes del mundo de los humanos y preguntando por muchos objetos que desconocía. –Entonces dices que eso se llama teléfono celular… ¿En serio se comunican con esos extraños aparatos? –Un bufido acompañó su pregunta. –Así es. Jaen permanecía sumido en sus pensamientos, buscando el mejor lugar para dar a conocer la novedad a todos. Sabía que lo tomarían como un desquiciado siquiera por pensar en semejante fantasía. Aun así debía correr el riesgo. Tras unos pasos más vio un pequeño ticket en el suelo. Se agachó para recogerlo… “ER.AN Concert. Entrance for 2” Para su sorpresa estaba a punto de comenzar. –Tengo una idea… Aunque nos meteremos en muchos problemas. Vamos. –Jaen tomó la mano de su novia y aceleró el paso. Comenzaron a correr al White Hall, lugar donde iniciaría el espectáculo. Jamás había oído cantar a ese dueto, pero no importaba. Era el momento exacto para explicar a un gran cúmulo de personas la situación. Lo curioso era que en el White Hall entraban más de diez mil personas… ¿tantos irían a ese concierto? Finalmente allí estaba; el enorme Salón Blanco… y una larga fila de personas para entrar. –¿Qué estamos haciendo aquí? –Inquirió Scarlet algo cansada por el largo trote. –Entraremos al concierto y allí solicitaremos el apoyo a los miles de presentes. –Sonaba como una gran idea pero Jaen sabía que sería más complicado de lo que sonaba. –¿Qué diablos es un concierto? –La chica se arreglaba el cabello mirando a todos los humanos como si fuesen radioactivos. –Vaya… –Jaen jamás se imaginó que en Ashura no se dieran ese tipo de eventos–. Es un espectáculo realizado por cantantes, bailarines e idols en el que cantan su música en vivo. –Interesante. –Asintió–. Son generosos al demostrar su talento frente a cualquier persona. –Bueno, no cualquiera. –Jaen rascó su nuca–. Solo quienes tengan el dinero suficiente para comprar las entadas a sus eventos. –Me retracto de lo que dije. Están llenos de avaricia. –Scarlet dejó los ojos en blanco para luego mirar la larga fila y arquear una ceja–. ¿Quieres decir que todas estas personas…? –Hola hola chicos. –Una peculiar joven de piel trigueña y gafas se colocó detrás de Jaen y Scarlet. La peliverde de inmediato se alejó con gesto de asco. Ambos notaron que la pequeña llevaba una camiseta con el logo de ER.AN–. Es bueno ver tantos fans en el lugar. Por cierto, amo tu cabello. –Dijo la chica a Scarlet. –Gracias… es natural. –Soltó esta con indiferencia mostrando una mueca de incomodidad. –Soy Shiro. Shiro Okami. –La pequeña parecía emocionada, a tal punto de ignorar los desprecios hechos por la peliverde. –Es un placer, Shiro. Yo soy Jaen y ella es Scarlet –Esta última ni se inmutó. El castaño, por su parte, saludó a la joven Shiro. –¿Quién de los dos es su preferido? –Inquirió la pequeña de anteojos redondos con curiosidad. –Me temo que no lo tengo… –Jaen se dejó caer de hombros–. Hoy será la primera vez que los escuche. –¿Estás hablando en serio? –La chica sonó aturdida y algo decepcionada. Suspiró apretando sus labios–. Les aseguro que les encantará. Las puertas finalmente fueron abiertas y la larga fila comenzó a entrar al gran salón. El lugar era hermoso, como de costumbre. La enorme tarima estaba preparada para la próxima presentación. Pantallas enormes llenaban el escenario. Jaen y Scarlet avanzaron hasta las primeras filas y consiguieron sentarse en la segunda más cercana a la tarima. –¿Cómo se supone que llegaremos a la tarima? –Se preguntó a si mismo tras observar que la seguridad era enorme. –Ya me encargaré yo de crear una distracción. Solo preocúpate de lo que dirás para sonar convincente. –Scarlet escaneaba su alrededor con curiosidad–. Tenemos una única oportunidad. –De acuerdo. –Jaen tragó saliva. En un instante la sala estaba llena. Las luces se apagaron y la música comenzó a sonar. En las pantallas se observaba ayuda visual abstracta que simulaba un líquido verde. Todos gritaban con euforia… Scarlet tragó saliva sintiéndose un poco nerviosa dentro de aquel lugar. En Ashura los vítores como esos solo se otorgaban a algún monarca que triunfaba en una guerra. Jamás gritarían tanto a un simple mortal que solo cantaba y bailaba. ¿De verdad los seres humanos podían ser tan superficiales? Y claro, los gritos aumentaron cuando sonó la melodía de la canción de apertura. –¡Toxic Adiction! ¡Es Toxic Adiction! –Afirmaba Shiro en gritos llenos de emoción, consiguiendo que la peliverde la mirara como si fuese un bicho raro. –¿¡Están todos listos!? –La voz de Aneus resonó por las cornetas. El público respondió con un grito. Jaen giró su rostro para ver la reacción de Scarlet frente al inicio de todo pero esta no estaba ya allí. “La distracción”, supuso Jaen. Debía estar atento. La primera canción había comenzado y la multitud lo aclamaba… “You are my addiction La única en mi vida No habrá ningún peligro Hieren tus espinas, aguanto porque You are my addiction Por brillar cada momento Sin notar que con tu brillo Me opacabas, mi luz iba a su final” Repentinamente se escuchó un fuerte rugido. Los diez mil presentes dirigieron su mirada hacia el sonido… –¡¿Pero qué diablos es eso?! –Expulsó Aneus espantado dejando de cantar. Los gritos comenzaron a aparecer en el momento en que Lorelay avanzaba. Jaen supo que era la señal de Scarlet. Algo molesto porque ni siquiera espero a que la primera canción concluyera… y realmente le había gustado. –Al menos pudiste darme tiempo a disfrutar de un poco del concierto. –Se quejó enfadado. Pero no era tiempo de lamentos. Avanzó a través del gentío hasta cruzar el límite que dividía al público de la tarima. Un par de guardias se cruzaron en su camino, pero Jaen, gracias a su entrenamiento con Mike consiguió eludirlos. Más rápido de lo que se imaginó estaba sobre la tarima. Aneus lo miró atónito y ofendido. Tras hacer un gesto de disculpas se le acercó y arrancó el micrófono de sus manos. Suspiró… y comenzó a hablar. –Buenas noches, señoras y señores. –Los guardias habían llegado a la tarima, pero Scarlet generó una corriente de viento que los alejó. Esta iba sobre Lorelay–. Scarlet, es suficiente. –La chica detuvo a la leona verde real–. Me disculpo por las molestias ocasionadas al público y a Aneus. –El cantante le miraba furioso–. La razón por la que hemos irrumpido de esta forma es debido a que necesitamos dar a conocer algo urgente al mayor número de personas y esta era la oportunidad… Dicho eso, Jaen comenzó a explicar sus razones.
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